Verónica

ATDRIEL

Poeta asiduo al portal
Me asomo por la ventana. La misma calle de siempre, sin nada que me asombre. Pero oh casualidad, veo a Verónica pasar por la acera de enfrente. Recuerdo cuando éramos novios. ¿A dónde iría tan apresurada? Por mi parte, la asquerosa rutina me tenía hasta los cojones. Alguien toca la puerta cuando ya estoy pronto a salir de la oficina. Oh diablos… era nada menos que Verónica. ¿Qué quería? “Hola Jack…cómo estás.” “Bien, bien y tú.” “No tan bien como tú.” Se hacía tarde. La vergüenza la carcomía al estar allí. Verónica lo había acusado de infidelidad y todo se echo a perder, años atrás. ¿Acaso pensaría volver con él a pesar de la traición? Lo cierto que nunca dejó de amarlo. ¿Acaso no tendría dignidad? Estaba sola y se decía: “Prefiero el dolor de una traición a la amargura de una triste y amarga soledad.”
 
Me asomo por la ventana. La misma calle de siempre, sin nada que me asombre. Pero oh casualidad, veo a Verónica pasar por la acera de enfrente. Recuerdo cuando éramos novios. ¿A dónde iría tan apresurada? Por mi parte, la asquerosa rutina me tenía hasta los cojones. Alguien toca la puerta cuando ya estoy pronto a salir de la oficina. Oh diablos… era nada menos que Verónica. ¿Qué quería? “Hola Jack…cómo estás.” “Bien, bien y tú.” “No tan bien como tú.” Se hacía tarde. La vergüenza la carcomía al estar allí. Verónica lo había acusado de infidelidad y todo se echo a perder, años atrás. ¿Acaso pensaría volver con él a pesar de la traición? Lo cierto que nunca dejó de amarlo. ¿Acaso no tendría dignidad? Estaba sola y se decía: “Prefiero el dolor de una traición a la amargura de una triste y amarga soledad.”
Veronica desde su soledad comprendia que el dolor es en ocasiones un amor
consustancial. muy bella historia. saludos afectuosos de luzyabsenta
 

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