dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
VERSOS CORTOS
I
Algunos dicen por hay,
la razón siempre se impone;
claro está, hay excepciones,
en que la torta se pone,
sin lugar a explicaciones.
II
Si te dicen que la casa,
donde habitas es muy fea,
dile a ese que todo ojea,
que te de una nueva casa,
para que venga y la vea.
III
A veces en nuestras mentes,
se ocultan muchos horrores;
obedecen a temores,
que nos hacen impotentes;
pero, si somos concientes,
de plano, los rechazamos,
aún cuando después volvamos,
a tenerlos ahí presentes.
IV
El amor todo lo puede,
sólo que no se utiliza;
la gente se vuelve triza,
se inutiliza y se muere.
V
A quien le puede importar,
el que yo sea un maniquí,
si lo que cuelga de mí,
es lo que tú vas a usar.
VI
A veces, no es bueno reír tanto;
la risa se torna en llanto,
y con el llanto palideces;
después un muerto pareces,
o parece, tienes quebranto.
I
Algunos dicen por hay,
la razón siempre se impone;
claro está, hay excepciones,
en que la torta se pone,
sin lugar a explicaciones.
II
Si te dicen que la casa,
donde habitas es muy fea,
dile a ese que todo ojea,
que te de una nueva casa,
para que venga y la vea.
III
A veces en nuestras mentes,
se ocultan muchos horrores;
obedecen a temores,
que nos hacen impotentes;
pero, si somos concientes,
de plano, los rechazamos,
aún cuando después volvamos,
a tenerlos ahí presentes.
IV
El amor todo lo puede,
sólo que no se utiliza;
la gente se vuelve triza,
se inutiliza y se muere.
V
A quien le puede importar,
el que yo sea un maniquí,
si lo que cuelga de mí,
es lo que tú vas a usar.
VI
A veces, no es bueno reír tanto;
la risa se torna en llanto,
y con el llanto palideces;
después un muerto pareces,
o parece, tienes quebranto.