Évano
Libre, sin dioses.
Quisiera iluminar el lecho al que te aferras
cuando recibes miles de caricias y besos.
Incendiar cada poro que titila en tu cuerpo
y estar en tus adentros, y sentir cada uno
como si fuera la última vez que acudo al amor.
Quisiera la almohada que acoge a tus alientos
y envolver a tus oídos con susurros eternos
del aire que me silba la silueta de un alma
que vuela a mi almohada a gemir de placer.
Ser la luz que caliente y recorra sin fin
cada rincón de un cuerpo que nunca imaginaste.
Y luego alzarme hasta la esquina de tu alcoba,
y ser allí la estrella que brille con tus noches:
un faro destellando la estela de tu vida
y que viaja a tu cama cuando quieres que vaya
a invadir a tu cuerpo de caricias y besos.
cuando recibes miles de caricias y besos.
Incendiar cada poro que titila en tu cuerpo
y estar en tus adentros, y sentir cada uno
como si fuera la última vez que acudo al amor.
Quisiera la almohada que acoge a tus alientos
y envolver a tus oídos con susurros eternos
del aire que me silba la silueta de un alma
que vuela a mi almohada a gemir de placer.
Ser la luz que caliente y recorra sin fin
cada rincón de un cuerpo que nunca imaginaste.
Y luego alzarme hasta la esquina de tu alcoba,
y ser allí la estrella que brille con tus noches:
un faro destellando la estela de tu vida
y que viaja a tu cama cuando quieres que vaya
a invadir a tu cuerpo de caricias y besos.