PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Con la mirada colgada del oriente,
el corazón rojo de sangre,
la vida por los poros despierta.
¡Así se espera al amor ausente!
Haciendo de las manos,
nudos de esperanza
En locura persistente
sin razonamiento alguno
en lo que el ajeno pensar habla,
oídos se cierra, cual flor abierta el ojo.
¡Así la espera firme, con los pies
plantados en la tierra!
Amor ausente ¡Cuánto duele!
Sin embargo
Se cuelga cual medallita al cuello,
como reflejo ante manantial,
sombra en voz de un arrullo
místico y profano.
Sedienta el alma de besos,
el cuerpo férreo en ansía de caricias,
¡Así es el amor renuente!
Espera en despertar de cruel letargo,
Olvidos del pasado, tejer de presentes,
mientras un ser humano al fin de la calle, aguza su vida.
Para meterse entre aquellos brazos de gloria .©
el corazón rojo de sangre,
la vida por los poros despierta.
¡Así se espera al amor ausente!
Haciendo de las manos,
nudos de esperanza
En locura persistente
sin razonamiento alguno
en lo que el ajeno pensar habla,
oídos se cierra, cual flor abierta el ojo.
¡Así la espera firme, con los pies
plantados en la tierra!
Amor ausente ¡Cuánto duele!
Sin embargo
Se cuelga cual medallita al cuello,
como reflejo ante manantial,
sombra en voz de un arrullo
místico y profano.
Sedienta el alma de besos,
el cuerpo férreo en ansía de caricias,
¡Así es el amor renuente!
Espera en despertar de cruel letargo,
Olvidos del pasado, tejer de presentes,
mientras un ser humano al fin de la calle, aguza su vida.
Para meterse entre aquellos brazos de gloria .©