child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
El espiral
Ahí va, te persigue,
te quiere, te desea
¿puedes sentirlo?
Quiere inmortalizar
su felina huella
en tu cuerpo de rata,
que se escapa
más no se desata;
se destapa y derrama
su agria espuma,
no distingue que
que esto no es
ninguna fiesta;
es la huella cenicienta
de la ardiente ceremonia
del fuego inminente
cortejando el centro:
tu centro de gravedad
que débil sucumbe
ante la llama eterna
que voraz lo acecha y,
que sin previo alegato,
de pronto, lo asedia
dejándolo arder en
un efímero suspiro
Ahí va, te persigue,
te quiere, te desea
¿puedes sentirlo?
Quiere inmortalizar
su felina huella
en tu cuerpo de rata,
que se escapa
más no se desata;
se destapa y derrama
su agria espuma,
no distingue que
que esto no es
ninguna fiesta;
es la huella cenicienta
de la ardiente ceremonia
del fuego inminente
cortejando el centro:
tu centro de gravedad
que débil sucumbe
ante la llama eterna
que voraz lo acecha y,
que sin previo alegato,
de pronto, lo asedia
dejándolo arder en
un efímero suspiro
El espiral invertido
Perenne en el camposanto
es ceniza y es cuenca,
seca, vacía, una cala
marchita, mustia.
Es perfume de geriátrico,
partícula de oscuridad,
una nota menor
en la clave del sol.
Es y por siempre será
el ronco rugir de una voz
gimiendo, sodomizada,
al ser puesta de espaldas.
Su mirada fija, ajena,
corrompido su orgullo,
escudriña la arena y su
inconmensurable frontera
pero está atrapada
en sus pupilas pétreas
y en una pirámide
y en un verso, apócrifo.
Perenne en el camposanto
es ceniza y es cuenca,
seca, vacía, una cala
marchita, mustia.
Es perfume de geriátrico,
partícula de oscuridad,
una nota menor
en la clave del sol.
Es y por siempre será
el ronco rugir de una voz
gimiendo, sodomizada,
al ser puesta de espaldas.
Su mirada fija, ajena,
corrompido su orgullo,
escudriña la arena y su
inconmensurable frontera
pero está atrapada
en sus pupilas pétreas
y en una pirámide
y en un verso, apócrifo.