DaniMar
Poeta veterano/a en el portal
Excelentes versos, a ese ser querido que se añora, al que le has dado ese toque aporteñado, con algunos acentos casi tangueros en su final y con ese dolor con algo de reclamo, ese hastío que deja entrever la disconformidad con el destino, bellamente enmarcados en el ritmo algo monótono de zéjel, con sus tri-rrimas alternadas. Personalmente no tuve referencias del zéjel, hasta que leí en las puertas de La Alhambra y en letras de bronce, un bello poema de Borges, que transcribo al pie.
Alhambra
Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros,
grata la música del zéjel,
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un Dios que está solo,
grato el jazmín.
Vano el alfanje
ante las largas lanzas de los muchos,
vano ser el mejor.
Grato sentir o presentir, rey doliente,
que tus dulzuras son adioses,
que te será negada la llave,
que la cruz del infiel borrará la luna,
que la tarde que miras es la última.
Jorge Luis Borges.
En un principio pensé que el zéjel era un instrumento de música y no andaba muy errado, porque era un instrumento de la música de las palabras, de la poética musulmana del sur de España.
Un abrazo,
Eduardo.
Gracias por dejar tu comentario, Eduardo. Es cierto, me salió un poco tanguero al final, últimamente estoy muy enganchado con los tangos, voy a tener que cambiar un poco de rumbo, ya sabés que no me gusta mucho encasillarme.
Y gracias por el aporte cultural, que siempre es bienvenido.
Un abrazo.
Dany.