No es el miedo a la muerte...
Es la pena, de saber que no somos
màs que flores abiertas,
lo que me hace escribir este poema.
Que nos vamos quedando sin rubor en la seda;
palidece la rosa hasta quebrar su cuello.
Que nos vamos quedando crecidos de silencio
hasta dejar el polvo que se lo lleva el viento.
Y nos vamos haciendo
un recuerdo en la tarde.
En la frìa manìa de mirarnos
como una burla cruel està el espejo.
El hombre va corriendo tras de un sueño
al que sòlo le queda su reflejo.
Y nos vamos haciendo
un recuerdo en la tarde.
Desde hoy no me apuren,
por favor no me apuren!
Que la vida no importa
cuando se la comprende.
Por favor, no me apuren...
porque estarè dormido
esperando la muerte!
Es la pena, de saber que no somos
màs que flores abiertas,
lo que me hace escribir este poema.
Que nos vamos quedando sin rubor en la seda;
palidece la rosa hasta quebrar su cuello.
Que nos vamos quedando crecidos de silencio
hasta dejar el polvo que se lo lleva el viento.
Y nos vamos haciendo
un recuerdo en la tarde.
En la frìa manìa de mirarnos
como una burla cruel està el espejo.
El hombre va corriendo tras de un sueño
al que sòlo le queda su reflejo.
Y nos vamos haciendo
un recuerdo en la tarde.
Desde hoy no me apuren,
por favor no me apuren!
Que la vida no importa
cuando se la comprende.
Por favor, no me apuren...
porque estarè dormido
esperando la muerte!