La ciudad se confía a la luna.
Relojes de madrugada marcan la una.
Cada noche crea un estandarte.
En mi pequeño país de ninguna parte.
Relojes de madrugada marcan la una.
Cada noche crea un estandarte.
En mi pequeño país de ninguna parte.
Y tiemblan dulces sueños ateridos.
Tras la densa y profunda oscuridad.
Sobre un lecho de lamento y soledad.
La melancolía reaparece entre gemidos.
Tras la densa y profunda oscuridad.
Sobre un lecho de lamento y soledad.
La melancolía reaparece entre gemidos.
Entre las paredes habitan entes, sombras.
Se respira angustia de un pueblo imaginario.
Arrullado en melodias un muchacho visionario.
Suspira en la altura Libertad: sobra calendario.
Se respira angustia de un pueblo imaginario.
Arrullado en melodias un muchacho visionario.
Suspira en la altura Libertad: sobra calendario.
Última edición: