En Diciembre el poeta languidece.
Y no sabe que hacer ni lo que harìa
para que cada palabra sea un juguete
en esta Navidad de un solo dìa.
Un poco de pan, de vino y ambrosìa
para el niño en que el pan està de asueto,
un ruego en medio del soneto
para que haya Navidad todos los dìas.
II
En este Diciembre voy quebràndome...
Dejo mi vestidura y me regalo en retazos
para el niño del pàramo,
aquel que tiene frìo en las pupilas
con el candor vacìo del silencio.
Me regalo en retazos para aquèl
que tiene la piel seca y mordida
pintada de amarillo como un cuadro de Hooch.
Voy quebràndome, como una estatua
de cristal maduro. Me desgajo
como un racimo de làgrimas en cinta.
Voy hacièndome un pan multiplicado,
un abrigo cortado en mil abrigos,
una jugueterìa abandonada...
Un horizonte desatado.
Voy hacièndome añicos
en esta funciòn anual que se repite...
Y no sabe que hacer ni lo que harìa
para que cada palabra sea un juguete
en esta Navidad de un solo dìa.
Un poco de pan, de vino y ambrosìa
para el niño en que el pan està de asueto,
un ruego en medio del soneto
para que haya Navidad todos los dìas.
II
En este Diciembre voy quebràndome...
Dejo mi vestidura y me regalo en retazos
para el niño del pàramo,
aquel que tiene frìo en las pupilas
con el candor vacìo del silencio.
Me regalo en retazos para aquèl
que tiene la piel seca y mordida
pintada de amarillo como un cuadro de Hooch.
Voy quebràndome, como una estatua
de cristal maduro. Me desgajo
como un racimo de làgrimas en cinta.
Voy hacièndome un pan multiplicado,
un abrigo cortado en mil abrigos,
una jugueterìa abandonada...
Un horizonte desatado.
Voy hacièndome añicos
en esta funciòn anual que se repite...