Évano
Libre, sin dioses.
Siempre anduvo con nosotros
una sombra con un candil;
una luz escondida entre los pasos,
desde atrás, tan atrás como esa cuna
de besos sobrevolando en las brisas
de cariños que mecían al mundo;
entonces, cuando se apague el candil de la sombra,
el andar será el sordo eco de nuestro propio paso
y no habrá aliento cálido en la espalda;
ya no estará el titilar cercano a las esquinas
de unos ojos envueltos en la niebla.
Quizás no se llenaron suficientes bolsillos de besos;
puede que la ira lanzara lejos al amor;
quizás fueran celos o egoísmo
de querer abarcar lo que para todos era,
o todo era para que todos abarcáramos al querer.
¡Qué fragilidad nuestro cántaro de amor!,
o era tanto el arrojado que quizás.... reventó.
Pasarán los días a volver
y volverán los días a pasar.
¿Qué se hará con lo que no dimos,
con los bolsillos que no se llenaron?
Marchitará en las entrañas,
entre el limo de lo amargo
de aquello que no se dio.
Mas, florecerán más allá de la muerte
pétalos de luces que dibujen la silueta
de la figura escondida en la noche.
Que la vergüenza oscura no olvide
la alegría que danzaba alrededores,
para llamarte;
que no se olviden tan pocas manos
para abrazar a una vida arrojada a los pies
a cambio de una sola sonrisa, o mirada,
que la transportara a los días de madre,
que la hicieran sentir a las vidas que dio.
una sombra con un candil;
una luz escondida entre los pasos,
desde atrás, tan atrás como esa cuna
de besos sobrevolando en las brisas
de cariños que mecían al mundo;
entonces, cuando se apague el candil de la sombra,
el andar será el sordo eco de nuestro propio paso
y no habrá aliento cálido en la espalda;
ya no estará el titilar cercano a las esquinas
de unos ojos envueltos en la niebla.
Quizás no se llenaron suficientes bolsillos de besos;
puede que la ira lanzara lejos al amor;
quizás fueran celos o egoísmo
de querer abarcar lo que para todos era,
o todo era para que todos abarcáramos al querer.
¡Qué fragilidad nuestro cántaro de amor!,
o era tanto el arrojado que quizás.... reventó.
Pasarán los días a volver
y volverán los días a pasar.
¿Qué se hará con lo que no dimos,
con los bolsillos que no se llenaron?
Marchitará en las entrañas,
entre el limo de lo amargo
de aquello que no se dio.
Mas, florecerán más allá de la muerte
pétalos de luces que dibujen la silueta
de la figura escondida en la noche.
Que la vergüenza oscura no olvide
la alegría que danzaba alrededores,
para llamarte;
que no se olviden tan pocas manos
para abrazar a una vida arrojada a los pies
a cambio de una sola sonrisa, o mirada,
que la transportara a los días de madre,
que la hicieran sentir a las vidas que dio.
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