Si algo me sobra es humildad y quizás un poco de prepotencia. De hipócritas anda el mundo lleno. Lo reconozco, he aquí el primero.
He llegado a creer que una vez creí en mí. Pero no, fueron falsas ilusiones de un iluso ilusionado.
Diáfanas palabras se escapan de estas manos, incoherentes pensamientos siempre mal versados.
Mi delito, el intentar tenerte. Mi castigo, el perderte. Ya marca casi un año el calendario y aún sigo cumpliendo condena, en esta prisión sin rejas, esperando que acabe mi libertad perpetua. Dicen que no existe delito sin dolo o imprudencia. ¿Acaso fue doloso? ¿Acaso fue imprudente?
Dulces recuerdos vuelven mi olvido amargo. ¿Sólo fueron miradas inocentes? ¿Cuántos te quiero quedaron inertes? Sigo pidiendo que pasen los días, que recobren sentido tantas palabras vacías. No quiero lamentos, no quiero perdones. Pensar que fue un error resultaría fácil, Pero te equivocas, no fue un error. Fue un fracaso.
Hoy lo confieso, la soledad ha sido mi mejor compañera. Siempre estuvo ahí en los momentos más tristes. Ella me arropó cuando tú dejaste de dormir a mi lado. Ella secó las lágrimas que tú nunca mereciste.
Ando errante, no hay camino por más que ando. Si algún día lo hubo el tiempo lo acabó borrando. Todo es efímero, si algún día tuvo importancia, fueron intentos en vano.
A ti, poesía eterna, concatenación infinita de versos
He llegado a creer que una vez creí en mí. Pero no, fueron falsas ilusiones de un iluso ilusionado.
Diáfanas palabras se escapan de estas manos, incoherentes pensamientos siempre mal versados.
Mi delito, el intentar tenerte. Mi castigo, el perderte. Ya marca casi un año el calendario y aún sigo cumpliendo condena, en esta prisión sin rejas, esperando que acabe mi libertad perpetua. Dicen que no existe delito sin dolo o imprudencia. ¿Acaso fue doloso? ¿Acaso fue imprudente?
Dulces recuerdos vuelven mi olvido amargo. ¿Sólo fueron miradas inocentes? ¿Cuántos te quiero quedaron inertes? Sigo pidiendo que pasen los días, que recobren sentido tantas palabras vacías. No quiero lamentos, no quiero perdones. Pensar que fue un error resultaría fácil, Pero te equivocas, no fue un error. Fue un fracaso.
Hoy lo confieso, la soledad ha sido mi mejor compañera. Siempre estuvo ahí en los momentos más tristes. Ella me arropó cuando tú dejaste de dormir a mi lado. Ella secó las lágrimas que tú nunca mereciste.
Ando errante, no hay camino por más que ando. Si algún día lo hubo el tiempo lo acabó borrando. Todo es efímero, si algún día tuvo importancia, fueron intentos en vano.
A ti, poesía eterna, concatenación infinita de versos
Última edición: