Alma de Angel
Poeta fiel al portal
Cuando nacen vacíos versos,
recojo y cierro humilde libro,
que ha guardado el triste olvido,
de lo que un día entregué.
Lo voy engendrando en la nocturna,
lleva fiebre de mis efusiones,
hoy lo guardo en sagrada urna,
de un corazón de cálidas cenizas.
Ya mis tiernos sueños,
la fe y esperanza muerta,
la aspiración incierta,
y un tiempo clavado en el vacío.
Se pueden mirar los horizontes,
del amor risueño,
de todo lo que amé y esperé,
misión infecunda, que sólo me lleva a penar.
Pero al volver a mirar las páginas,
miro una antigua esperanza,
una quimera esperada,
que se convierte en un suspiro que vacía mi alma.
Ahí quedaron grabadas mis pisadas,
en cada hoja de este libro una partícula,
de lo que desgarró hasta mis entrañas,
de mi frescura perdida en el viento.
Regreso las hojas tratando de hallar lo perdido,
y al escuchar como mis escritos gritan y laceran
mi corazón sensible se desmorona,
y me ahogo en la tristeza.
En cada suspiro se está vaciando mi existir,
la desolación se anidó detrás de mis ojos,
ya ahora escribo lo que se posterga,
en esta muda prolongación del infinito.
Envuelta ya en el sudario,
resisten las hojas lastimoso olvido,
porque estos esperanzadores versos,
sólo responderán a la vibrante estrofa de un amor que nunca llegará.
Última edición: