CABEL
Poeta recién llegado
Hunde la noche
su cabeza de grillo
en el seno blando
de mi almohada
y también este llagarse
hasta la penumbra
apurando los días
que mueren boquiabiertos
sin fisuras apreciables.
Yace mi vértigo
de girasol cansado
sustentando tristemente
este silencio.
Pero tu pelo despide
un sereno murmullo
castañobcecado
de nubes alejándose.
¡Cómo atreverse
a tu cotidiano esfuerzo
de poema contenido,
de gesto abismando los espejos
al borde de su ocaso!
Me despeño desde ti,
sobre la cima de mi orgullo
en este olernos despacio,
en este lamernos las heridas
desde el frío a la esperanza
en este tocarnos, ¡ay!
debelando cicatrices.
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