Zulma Martínez
Mar azul...
El mundo todo, se trastoca.
Ya no están mis pies
anclados a la tierra.
Una luna blanquísima
tapiza los movedizas senderos
por los que transito.
Remolino tras remolino
el estanque muta en vorágine
y lo incierto se apodera
de la calma de mis ojos.
Desconfiado, el sueño no acude.
Parece de mármol el lecho.
La frialdad invade
mis huesos y mis pensamientos.
Me usurpa los oídos
un rumor de alas extraviadas.
Mi corazón se desgarra
entre sofocos y latidos.
En bucle... me hundo
¡y ya no importa!
Pues,mis sueños, agotados,
parten ya hacia ese lugar
donde confluyen las tempestades...
Ya no están mis pies
anclados a la tierra.
Una luna blanquísima
tapiza los movedizas senderos
por los que transito.
Remolino tras remolino
el estanque muta en vorágine
y lo incierto se apodera
de la calma de mis ojos.
Desconfiado, el sueño no acude.
Parece de mármol el lecho.
La frialdad invade
mis huesos y mis pensamientos.
Me usurpa los oídos
un rumor de alas extraviadas.
Mi corazón se desgarra
entre sofocos y latidos.
En bucle... me hundo
¡y ya no importa!
Pues,mis sueños, agotados,
parten ya hacia ese lugar
donde confluyen las tempestades...