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Irene Zalba

Poeta recién llegado
Suplico a los dioses de tan sublime hermandad,

que coloque con cuidado mi más sentido visceral,

y ponga en lo alto estas palabras para dejarlas marchar.

El sol baña de luz mis hojas,

blancas hojas de carácter especial.

no tengas osadía de engañar,

tinta reposa en su bote,

negra azabache con agua y sal.

Borro lo escrito a ratos para dejarlos mirar,

miro lo escrito a ratos para poder borrar.

Comienzo nuevas frases,

maduro mis pensamientos, pienso en madurar.

Mientras esta brisa me calma tanta ansiedad,

de mostrar sin remordimiento mi obra personal.

Sangre roja brota por mis venas,

alterada por flores, flores de raso, olor a canela.

La primavera se cuela por los rincones,

llenos de múltiples colores.

Contemplo desde la ventana, tanta paz, tanta calma.

Suspiro y anhelo los paseos por el campo,

suspiro y anhelo contemplar tanto encanto.

Mientras esperamos, las flores crecen,

los capullos en flor se abren,

ansiando a ser vistos, a ser contemplados.

Y la primavera se queda en nuestros corazones,

aún sin poderla haber disfrutado
 
Suplico a los dioses de tan sublime hermandad,

que coloque con cuidado mi más sentido visceral,

y ponga en lo alto estas palabras para dejarlas marchar.

El sol baña de luz mis hojas,

blancas hojas de carácter especial.

no tengas osadía de engañar,

tinta reposa en su bote,

negra azabache con agua y sal.

Borro lo escrito a ratos para dejarlos mirar,

miro lo escrito a ratos para poder borrar.

Comienzo nuevas frases,

maduro mis pensamientos, pienso en madurar.

Mientras esta brisa me calma tanta ansiedad,

de mostrar sin remordimiento mi obra personal.

Sangre roja brota por mis venas,

alterada por flores, flores de raso, olor a canela.

La primavera se cuela por los rincones,

llenos de múltiples colores.

Contemplo desde la ventana, tanta paz, tanta calma.

Suspiro y anhelo los paseos por el campo,

suspiro y anhelo contemplar tanto encanto.

Mientras esperamos, las flores crecen,

los capullos en flor se abren,

ansiando a ser vistos, a ser contemplados.

Y la primavera se queda en nuestros corazones,

aún sin poderla haber disfrutado
Una dulce ansiedad que puede terminar en una profunda nostalgia.
Bellas líneas.

Saludos
 
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