Mientras me besas la boca
degusto la nota afinada
Tu cuerda auspiciosa innundados de
que me regala
el encanto de tu labia
La brisa suspira
Tu canto esplendoroso
envuelve mi saliva
y me pierde en tu garganta
Desposo mi desnudez callada
y el vértigo de tu palabra,
convirtiéndose en vestidos de agua
nuestras voces enamoradas
Rebosa de luz nuestra lengua
y desencadena la urgencia del acantilado
Mi torrente de luna y tu estrella
acorralan el feroz impulso
de las mágicas cascadas,
que riegan incansables
nuestras noches albas