*Sabrina*
Una niña gris
Llueve...
Botones como días
se desprenden,
desordenan heridas
en el cuerpo.
Entre pulsaciones
vuelan alondras
y
mientras
órganos
se desintegran
dan serenata
de olvido,
al inmune sigilo
del vidrio
empañado sin sudor.
A pasos
ya antes contados,
el mismo
escenario
vacío;
sucursales,
al entierro
sin luto.
Olor
a tierra
fecunda,
manos
que tiemblan;
Sin piedad
me entierro
las uñas
en el orgasmo
de otro trueno
sin destello.
Mis rimas
en otro árbol
murieron.
Mi poesía
extremo
sin piel,
dormita
en recuerdos.
Mis dedos
húmedos
resbalándose
en tu ombligo,
mis deseos
de nutrirme
en creolina,
hasta infectarme
sin alopatía
o
es sólo
el austero regocijo
de tus pisadas
en busca del mediodía.
Aún llueve...
Me extrañan
los sentidos.
Paulatinamente
voy esfumándome
en horas
que dejaron su polen
desnudando
mis mejillas.
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