FerdinandBukowski
Poeta recién llegado
Nos besamos,
como niños
de once años,
tomados de las manos
debajo de un árbol.
Aún no
nos desarrollamos
y ya creemos
necesitarnos.
Nuestros labios
apenas se rozaron,
nuestras mejillas
se sonrojaron
y nuestras manos
sudaron.
Cuando nos separamos
nos miramos
y nos avergonzamos,
pero sólo un poco.
Pasaron los años
y aún nos amamos,
a pesar
de que cambiamos.
Una tarde
nos encontramos,
a los ojos
nos miramos,
y sin hablarnos
volvimos a besarnos.
Estábamos rodeados
de extraños.
Estábamos abrazados
y
estábamos enamorados.
Recordando lo bello
que fue el pasado.
Despertamos,
y,
ahí estábamos,
enlazados.
Pero,
nos separamos,
pues
nos amábamos tanto
que ya no
nos soportamos.
Y
a pesar
de los años
aún recordamos
cuando nos besamos,
cuando teníamos once años,
tomados de las manos
debajo de un árbol.
como niños
de once años,
tomados de las manos
debajo de un árbol.
Aún no
nos desarrollamos
y ya creemos
necesitarnos.
Nuestros labios
apenas se rozaron,
nuestras mejillas
se sonrojaron
y nuestras manos
sudaron.
Cuando nos separamos
nos miramos
y nos avergonzamos,
pero sólo un poco.
Pasaron los años
y aún nos amamos,
a pesar
de que cambiamos.
Una tarde
nos encontramos,
a los ojos
nos miramos,
y sin hablarnos
volvimos a besarnos.
Estábamos rodeados
de extraños.
Estábamos abrazados
y
estábamos enamorados.
Recordando lo bello
que fue el pasado.
Despertamos,
y,
ahí estábamos,
enlazados.
Pero,
nos separamos,
pues
nos amábamos tanto
que ya no
nos soportamos.
Y
a pesar
de los años
aún recordamos
cuando nos besamos,
cuando teníamos once años,
tomados de las manos
debajo de un árbol.
paisano.