Thenad11
Poeta recién llegado
Ví, en sus ojos la muerte,
El oscuro fervor de una mente
Que busca un descanso eterno,
El que todos esperamos.
Vi en su rostro el reflejo
De las pesadillas diurnas,
El dolor que todos exteriorizamos,
El dolor del llamado divino.
En espejos se rompió,
Y un trago amargo me dio,
Misterioso semblante que no olvidaré,
¡Vi la muerte en sus ojos!
Sus labios secos del desierto,
Del andar y devenir,
Del blasfemo néctar de la otredad,
Del olvido y del jamás.
Cobarde abandoné ese tren,
Pues, ¡en sus ojos vi la verdad!,
Y me aterro lo claro del malestar,
Del decaer de una vida corta.
En sus ojos, grises y algo ciegos,
Yo, pude ver lo que nadie puede ver,
Entre lineados y oxidados,
¡vi la verdad, la muerte!
El oscuro fervor de una mente
Que busca un descanso eterno,
El que todos esperamos.
Vi en su rostro el reflejo
De las pesadillas diurnas,
El dolor que todos exteriorizamos,
El dolor del llamado divino.
En espejos se rompió,
Y un trago amargo me dio,
Misterioso semblante que no olvidaré,
¡Vi la muerte en sus ojos!
Sus labios secos del desierto,
Del andar y devenir,
Del blasfemo néctar de la otredad,
Del olvido y del jamás.
Cobarde abandoné ese tren,
Pues, ¡en sus ojos vi la verdad!,
Y me aterro lo claro del malestar,
Del decaer de una vida corta.
En sus ojos, grises y algo ciegos,
Yo, pude ver lo que nadie puede ver,
Entre lineados y oxidados,
¡vi la verdad, la muerte!