marte5
Poeta fiel al portal
Vi la luna de nuevo.
Entre los dedos de la noche.
Palidecías.
Cuando un gemido ahogaba la voz.
Vi la luna.
Que era tu pelo.
Que brillaba en tus ojos.
Que caía por la ventana en pequeñas gotas.
Tu voz es joven.
Tus momentos no pasan por la memoria de la luna.
E incluso tus palabras son más palabras.
Hasta llegar a ser manos que rozan mi cara.
Tus ojos miran.
Entre los árboles.
De los años que fuiste una fracción de querer.
Que decía únicamente caricias.
Tus manos
Esperarían ser un ave.
Dormida.
Para ser despertada por la luz del ocaso.
Vi la luna.
Cuando tu voz ya no es un cristal.
Cuando ya no te sé.
Ni pido oir tu voz.
La noche va terminando.
En el corazón
De la calle.
Y tú aún, quieres permanecer desde un instante perdido en mi pasado.
Un sueño.
Resbaló aquel momento.
Cuando ya no supe de ti.
Y terminó por ser eterno.
Un sueño que se destiñe.
Cada vez que te veo.
Eres la primera que nunca supe amar.
Eres la única que quise amar.
La luna de golondrinas.
Pasea por la habitación.
Y ya no puede esperar.
Ver tu misma mejilla de mujer.
Te veo casi a veces y luego.
El olvido te vuelve cenizas.
Y nunca sé dónde volverás a nacer.
Para recibir tus labios.
Casi te he reconocido en otros besos.
Que parecían tener tus palabras.
Casi he visto tus ojos en alguna mirada.
Y casi he muerto buscándote.
La luna está en el campo.
Desarropada y muda.
Y la página de su existencia.
Cada vez está más desvanecida.
Una flama.
En la calle, que es un embrujo.
La mujer que amé.
Y luego, a duras penas he sabido esperar.
Entre los dedos de la noche.
Palidecías.
Cuando un gemido ahogaba la voz.
Vi la luna.
Que era tu pelo.
Que brillaba en tus ojos.
Que caía por la ventana en pequeñas gotas.
Tu voz es joven.
Tus momentos no pasan por la memoria de la luna.
E incluso tus palabras son más palabras.
Hasta llegar a ser manos que rozan mi cara.
Tus ojos miran.
Entre los árboles.
De los años que fuiste una fracción de querer.
Que decía únicamente caricias.
Tus manos
Esperarían ser un ave.
Dormida.
Para ser despertada por la luz del ocaso.
Vi la luna.
Cuando tu voz ya no es un cristal.
Cuando ya no te sé.
Ni pido oir tu voz.
La noche va terminando.
En el corazón
De la calle.
Y tú aún, quieres permanecer desde un instante perdido en mi pasado.
Un sueño.
Resbaló aquel momento.
Cuando ya no supe de ti.
Y terminó por ser eterno.
Un sueño que se destiñe.
Cada vez que te veo.
Eres la primera que nunca supe amar.
Eres la única que quise amar.
La luna de golondrinas.
Pasea por la habitación.
Y ya no puede esperar.
Ver tu misma mejilla de mujer.
Te veo casi a veces y luego.
El olvido te vuelve cenizas.
Y nunca sé dónde volverás a nacer.
Para recibir tus labios.
Casi te he reconocido en otros besos.
Que parecían tener tus palabras.
Casi he visto tus ojos en alguna mirada.
Y casi he muerto buscándote.
La luna está en el campo.
Desarropada y muda.
Y la página de su existencia.
Cada vez está más desvanecida.
Una flama.
En la calle, que es un embrujo.
La mujer que amé.
Y luego, a duras penas he sabido esperar.
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