Antares
Poeta adicto al portal
Tumbados sobre la verde hierba
mirando la bóveda celeste,
se dejan ir entre los efluvios de deseos.
Él tararea su canción.
Ella nace en esa dimensión,
en la que escucha su voz
en la noche mística y calmada.
Deliciosa evocación
de los traviesos y pícaros besos
que elevan hacia el cenit.
Pintura abstracta de una infiel escena.
Sueños de viajes siderales
donde la brisa suene a magia.
Impulsos concatenados
hacia brillantes abismos cosmológicos.
Orión los espera.
Allí se derraman en vapores
deteniendo el tiempo.
Extáticos y orgásmicos,
vadean el turbio movimiento terrenal.
Despejado el cielo…
Las celosas Pléyades
observan la exultante sensación
del consumado silencio en plenilunio.
.
.
.
Vuelven a la Tierra.
Vuelven a la cargante consciencia
dejando el rojo sugestivo.
Eros se quedó dormido
en la cola de algún cometa.