AMANT
Poeta adicto al portal
pumuki
AMANT
Volé desde la febril noche española
bulliciosa, volátil y viciosa
hacia parajes mas hermosos,
donde se encuentran los deseos
más ocultos, de este alma silenciosa.
Encontrábase mi cuerpo esclavo
de esta enfermiza lascivia,
que sin ti era una maldición,
un puñado de agujas
hendidas en el corazón,
en una extraña y diabólica
acupuntura.
Quité todo tu dolor con besos
y tu lascivia, la sacié
con sexo disfrazado de amor
colmando tus ansias de mí
y las mías de ti
haciéndote el amor,
en exceso.
Quería poseerte,
tierna y salvajemente,
sobre una alfombra
de césped verde esmeralda;
bajo una sábana de blancos
y rojos pétalos de rosa,
tendidas ambas, como nuestros
sueños y nuestras esperanzas
en la soga de la vida...
Mientras las estrellas
_mariposas de luz_
sobrevolaban nuestra
entrega. Una rosa en botón,
y otra abierta, como mis piernas,
como mi corazón, eramos tú y yo,
nena mía, amor mío.
Tiernamente te besé,
loca y salvajemente me comí tus pezones.
Excitada estuviste cuando besé tu vientre,
embravecida respiraste fuerte
cuando con el fuego de mi deseo
te cociné lentamente.
Amasaba tu cuerpo como
un escultor, el barro,
dibujaba tus exquisitas formas femeninas,
volvía a crearte ;
con los pinceles de mis dedos,
pintaba tu imagen
con los hermosos
y brillantes colores del amor,
caundo te hice mía,
diosa virginal,
con miles de besos
escarlata y caricias albas,
tatuaste para siempre
tu nombre en mi alma.
Eres tú mi amanecer, mi calma,
mi paraíso y mi mañana;
la luna que todas las noches amé
el sol con el que tanto me calenté;
la melodía que dulce entonaba
cantos orgásmicos alegres.
Aquella noche
que apagó las luces
y encendió velas
para que nos amáramos,
fue nuestra
Celestina, nuestra cómplice,
y hasta las voyeuristas estrellas
al vernos amarnos, temblaron de placer
Al recordarla quisiera entregarte mi futuro
y mi vida, como los amantes
se entregan flores,
para que los pongas en el agua de tu amor
AMANT
Volé desde la febril noche española
bulliciosa, volátil y viciosa
hacia parajes mas hermosos,
donde se encuentran los deseos
más ocultos, de este alma silenciosa.
Encontrábase mi cuerpo esclavo
de esta enfermiza lascivia,
que sin ti era una maldición,
un puñado de agujas
hendidas en el corazón,
en una extraña y diabólica
acupuntura.
Quité todo tu dolor con besos
y tu lascivia, la sacié
con sexo disfrazado de amor
colmando tus ansias de mí
y las mías de ti
haciéndote el amor,
en exceso.
Quería poseerte,
tierna y salvajemente,
sobre una alfombra
de césped verde esmeralda;
bajo una sábana de blancos
y rojos pétalos de rosa,
tendidas ambas, como nuestros
sueños y nuestras esperanzas
en la soga de la vida...
Mientras las estrellas
_mariposas de luz_
sobrevolaban nuestra
entrega. Una rosa en botón,
y otra abierta, como mis piernas,
como mi corazón, eramos tú y yo,
nena mía, amor mío.
Tiernamente te besé,
loca y salvajemente me comí tus pezones.
Excitada estuviste cuando besé tu vientre,
embravecida respiraste fuerte
cuando con el fuego de mi deseo
te cociné lentamente.
Amasaba tu cuerpo como
un escultor, el barro,
dibujaba tus exquisitas formas femeninas,
volvía a crearte ;
con los pinceles de mis dedos,
pintaba tu imagen
con los hermosos
y brillantes colores del amor,
caundo te hice mía,
diosa virginal,
con miles de besos
escarlata y caricias albas,
tatuaste para siempre
tu nombre en mi alma.
Eres tú mi amanecer, mi calma,
mi paraíso y mi mañana;
la luna que todas las noches amé
el sol con el que tanto me calenté;
la melodía que dulce entonaba
cantos orgásmicos alegres.
Aquella noche
que apagó las luces
y encendió velas
para que nos amáramos,
fue nuestra
Celestina, nuestra cómplice,
y hasta las voyeuristas estrellas
al vernos amarnos, temblaron de placer
Al recordarla quisiera entregarte mi futuro
y mi vida, como los amantes
se entregan flores,
para que los pongas en el agua de tu amor