jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
acabo de regresar
de mi viaje alrededor del mundo
33 días
25 países
30,000 dólares
todo incluido
los hoteles con aire acondicionado
los jumbos en primera clase
los casinos de lujo
los paseos programados por la selva
las pirámides
los arrecifes
los fiordos
el delta del Nilo
la Gran Muralla...
mientras deshago las maletas
y vuelvo a mi vida gris de siempre
mi fabuloso viaje empieza a desdibujarse en mi memoria
como un jirón de niebla al salir el sol
a media tarde estoy sentado de vuelta
frente a la barra del bar de siempre
el cantinero me pone un whisky doble
corre por cuenta de la casa
¡qué bueno que regresaste!
¡ya te extrañábamos por aquí!
le doy un trago a mi whisky
pronto volveré a irme de viaje
le digo
lo que no le digo
es que en Thailandia
me cogí a una puta de 16 años
...y no me puse condón...
este escrito se lo dedico a mi amigo Filomeno
que, no contento con cogerse a todas las putillas
del pueblo, se largó a Asia, donde le dio vuelo a
la hilacha hasta que lo que terminó cogiendo
fue un raro virus que destruye el sistema inmunológico.
Mi dedicatoria la leerá en el infierno, adónde tomó no hace mucho
un vuelo en segunda clase de Aerolíneas del Sida.
de mi viaje alrededor del mundo
33 días
25 países
30,000 dólares
todo incluido
los hoteles con aire acondicionado
los jumbos en primera clase
los casinos de lujo
los paseos programados por la selva
las pirámides
los arrecifes
los fiordos
el delta del Nilo
la Gran Muralla...
mientras deshago las maletas
y vuelvo a mi vida gris de siempre
mi fabuloso viaje empieza a desdibujarse en mi memoria
como un jirón de niebla al salir el sol
a media tarde estoy sentado de vuelta
frente a la barra del bar de siempre
el cantinero me pone un whisky doble
corre por cuenta de la casa
¡qué bueno que regresaste!
¡ya te extrañábamos por aquí!
le doy un trago a mi whisky
pronto volveré a irme de viaje
le digo
lo que no le digo
es que en Thailandia
me cogí a una puta de 16 años
...y no me puse condón...
este escrito se lo dedico a mi amigo Filomeno
que, no contento con cogerse a todas las putillas
del pueblo, se largó a Asia, donde le dio vuelo a
la hilacha hasta que lo que terminó cogiendo
fue un raro virus que destruye el sistema inmunológico.
Mi dedicatoria la leerá en el infierno, adónde tomó no hace mucho
un vuelo en segunda clase de Aerolíneas del Sida.