Viaje en tren

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
La vida dejara de respirar alguna vez

la vida podrá vencer todos los matices,

yo vivo

la mía a bordo de un tren,

yo te vi en el anden

al lado de la boletería

cuando compraba mi boleto

hacia el olvido.


Te vi como si mirara

una joya

en la vidriera

de las más exclusiva joyería,

te vi como si acabara de descubrir las rosas,

te vi como si fuera un ciego de nacimiento

que acaba de recuperar la vista,

te vi como si pudiera

ver el aura del sol en el ocaso

de la muerte de un dulce atardecer,

te vi,

te vi,

como podría haber imaginado que te sentarías

junto a mí.


Yo viajo en este tren hace años,

muchos han pasado

y se han quedado en los paisajes,

otras me han acompañado

muchos días,

muchos veranos

y en primaveras preñadas de amor,

la vida es así y yo la vivo en este tren.


He visto la nostalgia,

se ha sentado la soledad a mi lado

y también la dicha de estar enamorado,

todo pasa por la ventana

del asiento B 14,

pasaron los amores,

los rencores,

los errores,

las sonrisas,

los abrazos,

las lagrimas

que se llevo el viento,

y unos ojos que me acompañaron por años

en la absoluta ausencia.


Hoy te vi

y como podría imaginar que te sentarías frente a mí,

delicada como la penumbra,

sutil como una suave brisa imprevista,

ataviada con tus ojos,

provista de una sonrisa blanca

y tu nariz altiva como una montaña,

te sentaste ahí,

donde a mí se me fue la vida,

y en mi silencio

jure

brindarte todo el aire que respiro

y hasta mi último suspiro,

si se le ocurriera a tus ojos

fijarse en los míos,


La vida dejara de respirar alguna vez

la vida podrá vencer todos los matices,

yo vivo

ahora

cuando tú has aparecido,

y que luego de días de mirarnos

nos hemos convencido de lo mismo,

será nuestro último viaje,

nos quedaremos con este paisaje

en este vagón

y en estos lugares que el destino nos regalo

en dos pasajes,

te encontré

y

me encontraste.


Yo no conozco las vías

ni el destino que lleva este tren,

solo sé que este viaje terminara alguna vez,

y lo terminaremos juntos

o tú o yo antes tal vez,

pero nos quedamos con el paisaje,

nos quedamos con los pasajes,

nadie nos espera en el próximo anden,

ya no existe la soledad,

ya no existe la ansiedad,

hasta los sueños han cesado

no hay para que soñar,

tu y yo vamos juntos

a nuestra estación,

no conoces donde esta

y yo tampoco,

te sentaste frente a mí

ataviada con tus ojos

provista de una sonrisa blanca,

y tu nariz altiva como una montaña,

ahora estas junto a mí

reposando en la ladera de mis hombros,

te amo,

y me lo dices a mí

te amo con tu sonrisa de anís.

 
Última edición:
La vida dejara de respirar alguna vez

la vida podrá vencer todos los matices,

yo vivo

la mía a bordo de un tren,

yo te vi en el anden

al lado de la boletería

cuando compraba mi boleto

al paraíso.


Te vi como si mirara

una joya

en la vidriera

de las más exclusiva joyería,

te vi como si acabara de descubrir las rosas,

te vi como si fuera un ciego de nacimiento

que acaba de recuperar la vista,

te vi como si pudiera

ver el aura del sol en el ocaso

de la muerte de un dulce atardecer,

te vi,

te vi,

como podría haber imaginado que te sentarías

junto a mí.


Yo viajo en este tren hace años,

muchos han pasado

y se han quedado en los paisajes,

otras me han acompañado

muchos días,

muchos veranos

y en primaveras preñadas de amor,

la vida es así y yo la vivo en este tren.


He visto la nostalgia,

se ha sentado la soledad a mi lado

y también la dicha de estar enamorado,

todo pasa por la ventana

del asiento B 14,

pasaron los amores,

los rencores,

los errores,

las sonrisas,

los abrazos,

las lagrimas

que se llevo el viento,

y unos ojos que me acompañaron por años

en la absoluta ausencia.


Hoy te vi

y como podría imaginar que te sentarías frente a mí,

delicada como la penumbra,

sutil como una suave brisa imprevista,

ataviada con tus ojos,

provista de una sonrisa blanca

y tu nariz alta como una montaña,

te sentaste ahí,

donde a mí se me fue la vida,

y en mi silencio

jure

brindarte todo el aire que respiro

y hasta mi último suspiro,

si se le ocurriera a tus ojos

fijarse en los míos,


La vida dejara de respirar alguna vez

la vida podrá vencer todos los matices,

yo vivo

ahora

cuando tú has aparecido,

y que luego de días de mirarnos

nos hemos convencido de lo mismo,

será nuestro último viaje,

nos quedaremos con este paisaje

en este vagón

y en estos lugares que el destino nos regalo

en dos pasajes,

te encontré

y

me encontraste.


Yo no conozco las vías

ni el destino que lleva este tren,

solo sé que este viaje terminara alguna vez,

y lo terminaremos juntos

o tú o yo antes tal vez,

pero nos quedamos con el paisaje,

nos quedamos con los pasajes,

nadie nos espera en el próximo anden,

ya no existe la soledad,

ya no existe la ansiedad,

hasta los sueños han cesado

no hay para que soñar,

tu y yo vamos juntos

a nuestra estación,

no conoces donde esta

y yo tampoco,

te sentaste frente a mí

ataviada con tus ojos

provista de una sonrisa blanca,

y tu nariz alta como una montaña,

ahora estas junto a mí

reposando en la ladera de mis hombros,

te amo,

y me lo dices a mí

te amo con tu sonrisa de anís.


El tren es sin duda testigo de viajes pero lo curioso es que el destino muchas veces lleva tu misma dirección, a la misma hora, en el mismo tren.
Magnífico trabajo estimado Rey, unas letras llenas de imágenes.
Muchas por este deleite.
Cordial saludo
 
El mejor viaje es sin duda el del alma a travez de los ojos así como tú nos dejas ver la tuya en este poema lleno de deseos cumplidos. Un gusto leerte. Muy lindo! Un abracito lleno de cariño. Cuídate.
 

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