Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Viajé en el silencio de tus ojos
que afincados en el recuerdo
escondían una vejación.
Ojos de niña encantada, ojos
agotados por el apremio.
El cielo índigo se esfumó en
hastiadas nubes y esos pensamientos
perturbadores, esos pensamientos
empecinados ,volvieron sus
fauces a los tiempos idos.
Al ensuciar nuestro amor por si acaso
no valía de nada pedir perdón.
Viajé en el silencio de tus ojos
en noches que parecías encantada,
pero en verdad el amor se enfriaba.
Cuida de ti niña mimada, cuídate y
espérame, soy tu fiel compañero.
Cuídate de las tórridas noches de Enero.
Cuídate de esas noches de luna asustada.
que afincados en el recuerdo
escondían una vejación.
Ojos de niña encantada, ojos
agotados por el apremio.
El cielo índigo se esfumó en
hastiadas nubes y esos pensamientos
perturbadores, esos pensamientos
empecinados ,volvieron sus
fauces a los tiempos idos.
Al ensuciar nuestro amor por si acaso
no valía de nada pedir perdón.
Viajé en el silencio de tus ojos
en noches que parecías encantada,
pero en verdad el amor se enfriaba.
Cuida de ti niña mimada, cuídate y
espérame, soy tu fiel compañero.
Cuídate de las tórridas noches de Enero.
Cuídate de esas noches de luna asustada.
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