El sol nos lame con su luz de berenjenas muertas
podrida y púrpura camina entre las flores,
disuelta en el sudor que las alimenta,
en los jirones del tiempo arañado,
en la última gota esquiva del vaso
En los dominios de nosotros,
donde no hay ermitaño, ni abad ni regente
pues no nos pertenecemos.
podrida y púrpura camina entre las flores,
disuelta en el sudor que las alimenta,
en los jirones del tiempo arañado,
en la última gota esquiva del vaso
En los dominios de nosotros,
donde no hay ermitaño, ni abad ni regente
pues no nos pertenecemos.