pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;ySjyWjl-qKU]http://www.youtube.com/watch?v=ySjyWjl-qKU&feature=related[/video]
Mientras el torrente aciago garabatea
acequias, surcos y afila de la expresión
sus trazos adversos y compañeros
como una letanía decenaria enzarzándose
en las ataduras y nudos laringe adentro,
de la piel del alma rebajas dermis y retina
con el apéndice de un bolígrafo por escalpelo,
y los nudillos se ahogan muñeca abajo
cegando volcanes de aquélla, sus oídos,
...que no ingieran el magma de tus siseos
acicalados con el carmín de París
o los taje el sagaz filo de tus anillos,
al desposar tus dedos a aquéllos
de maxilares caídos, viajeros.
Y tu perfil y avatar de hollín
se van tiznando a la lumbre
al crepitar lisonjas y lascivia que yerran
hasta que tu artificio sea puerto y fin
bajo una voluta de nicotina por techumbre
al respirar el ulular del móvil y su berrea
desde una chincheta que se solaza en orín
mientras imbuye tu talento y arte a un extranjero,
tarjetas de visita al Edén
para aquél, viajero
de quijada holgando en desdén
al esbozo de un salvoconducto al cielo,
y varias cajas de 24, retén,
más tu respiración, jadeo...
El clérigo proveyendo indiferencias
prohombre de un imperio
y por pilares su perfidia
y el escribano
de leyes y decretos,
en el albor
desdoblando verduzco su emporio
por un vitral al trasluz como alegoría
y el monarca estólido
cuyo barquito de papel
anochecido en tu lienzo sórdido
embeben tu madrugada
y se exhalan de tu sábana
sin partir su pañuelo ondas
al soplido del alba.
Ataviados tus desnudos con palabras
que conjugan del amor sólo su infinitivo
van escudriñando desde un tablón de anuncios
los colmillos de sus inquilinos
viajeros...
y cómo la horquilla rebaja de tu pelo su libertad
mientras aguardas al duende o príncipe
envuelta sólo en papeles de regalo
como mapas del tesoro
lacrados por tu índice
para ser hollados por cien manos
en la cueva donde se expugna el oro,
amanecen y amenazan ávidas las pesadillas
suspendidas en el entreacto
cuando tus pechos arrostran erguidos el desahucio
y tu dígito implora en alto silencio a los labios
pero el lene empellón del pulgar de un crío
desde el marsupio de tu regazo
crece a embate nimio
cimbrando como un deudo "del Parkinson"
y gime entre dientes de leche blancos
para que en la parada del metro
no titubee el pulgar violáceo
y culmine de empujar...violento
pulso de llamada a los viajeros
y extraños.

Mientras el torrente aciago garabatea
acequias, surcos y afila de la expresión
sus trazos adversos y compañeros
como una letanía decenaria enzarzándose
en las ataduras y nudos laringe adentro,
de la piel del alma rebajas dermis y retina
con el apéndice de un bolígrafo por escalpelo,
y los nudillos se ahogan muñeca abajo
cegando volcanes de aquélla, sus oídos,
...que no ingieran el magma de tus siseos
acicalados con el carmín de París
o los taje el sagaz filo de tus anillos,
al desposar tus dedos a aquéllos
de maxilares caídos, viajeros.
Y tu perfil y avatar de hollín
se van tiznando a la lumbre
al crepitar lisonjas y lascivia que yerran
hasta que tu artificio sea puerto y fin
bajo una voluta de nicotina por techumbre
al respirar el ulular del móvil y su berrea
desde una chincheta que se solaza en orín
mientras imbuye tu talento y arte a un extranjero,
tarjetas de visita al Edén
para aquél, viajero
de quijada holgando en desdén
al esbozo de un salvoconducto al cielo,
y varias cajas de 24, retén,
más tu respiración, jadeo...
El clérigo proveyendo indiferencias
y dubitaciones
el menesteroso trasnochando humedadesy meditaciones,
el preclaro factótum prohombre de un imperio
y por pilares su perfidia
y el escribano
de leyes y decretos,
en el albor
tu milano
y tu cáraboen la vigilia,
el inope mórbidodesdoblando verduzco su emporio
por un vitral al trasluz como alegoría
y el monarca estólido
cuyo barquito de papel
anochecido en tu lienzo sórdido
embeben tu madrugada
y se exhalan de tu sábana
sin partir su pañuelo ondas
al soplido del alba.
Ataviados tus desnudos con palabras
que conjugan del amor sólo su infinitivo
van escudriñando desde un tablón de anuncios
los colmillos de sus inquilinos
viajeros...
y cómo la horquilla rebaja de tu pelo su libertad
mientras aguardas al duende o príncipe
envuelta sólo en papeles de regalo
como mapas del tesoro
lacrados por tu índice
para ser hollados por cien manos
en la cueva donde se expugna el oro,
amanecen y amenazan ávidas las pesadillas
suspendidas en el entreacto
cuando tus pechos arrostran erguidos el desahucio
y tu dígito implora en alto silencio a los labios
pero el lene empellón del pulgar de un crío
desde el marsupio de tu regazo
crece a embate nimio
cimbrando como un deudo "del Parkinson"
y gime entre dientes de leche blancos
para que en la parada del metro
no titubee el pulgar violáceo
y culmine de empujar...violento
pulso de llamada a los viajeros
y extraños.

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