dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Por los altos corredores de la noche
se pasean temblorosos los fantasmas,
sus dedos húmedos por la lluvia,
cubiertas sus sombras por sus negras capas.
Cada uno porta sobre su roja frente
la clara luz que brota de su lámpara;
sus ojos exalan el perfume amargo
que en el aire deja un sabor a mortaja.
Detén tu paso si los hallas viajero
que todo camino entre la muerte acaba,
no le niegues la flor de tu mano abierta,
sé para sus sombras marinero y barca.
Desde las almenas donde el viento cruza
hasta el rocío que con la luna canta,
sobre la hierba donde llora la hormiga
sus lágrimas de niña que se agiganta.
Ya vuelven raudos a las sepulturas,
al oscuro agujero donde descansan
hasta que la noche los llama de nuevo
y con su luz rojiza de sus tumbas se alzan.
Eladio Parreño Elías
28-Julio-2014