Abro mi mochila, el bolsillo chico, cierre fácil, inserto mi mano, revuelvo, mi tacto es mi visión, celular, billetera, no, no, no, chicles, monedas, no, no, no, mp3, SI! Agarro los auriculares, con ellos penetro sensualmente y delicadamente el reproductor, me los pongo en los oidos, silencio. Me aislo, no escucho ningún pájaro, ninguna bocina, ninguna palabra.
Aprieto un botón, del silencio surge un saxo, un jazz suave que invade mi callada y calma cabeza, platillos, un piano, paz. Mis ojos se cierran, todo sonido se transforma en una inyección de extasis, mi pecho se alimenta de cada nota, engorda. Abro los ojos, miro por la ventana, observo detalles, paseos de perros, amores inconclusos, árboles viejos, fantasmas de mi vida, historias. Imagino, pienso, admiro. Espero una imagen de tranquilidad, un sol radiante que pega en mi cara.
Me preparo para el despegue, el jazz se transforma en un funk, oigo mis anhelos de partir. Me elevo, la música se detiene, cerca de la puerta aprieto el botón, está todo listo, un sonido, un timbre, una alarma. Segundos después las compuertas se abren, salgo.
Casa al fin.
Aprieto un botón, del silencio surge un saxo, un jazz suave que invade mi callada y calma cabeza, platillos, un piano, paz. Mis ojos se cierran, todo sonido se transforma en una inyección de extasis, mi pecho se alimenta de cada nota, engorda. Abro los ojos, miro por la ventana, observo detalles, paseos de perros, amores inconclusos, árboles viejos, fantasmas de mi vida, historias. Imagino, pienso, admiro. Espero una imagen de tranquilidad, un sol radiante que pega en mi cara.
Me preparo para el despegue, el jazz se transforma en un funk, oigo mis anhelos de partir. Me elevo, la música se detiene, cerca de la puerta aprieto el botón, está todo listo, un sonido, un timbre, una alarma. Segundos después las compuertas se abren, salgo.
Casa al fin.