Odisea
Poeta recién llegado
El mundo fue una creación, entre la divinidad y la ciencia, luego aconteció el amor y las almas comprendieron
el significado de vivir.
Pero mas tarde, yo la vi, como un ángel con ojos café, y supe que mis átomos pertenecían a los suyos...
Porque mucho antes, fuimos una estrella en el gran cielo.
Creo en el amor, porque ella, me lo ha mostrado dulcemente.
Yo respiro el aire que existe de verdad, las flores y la primavera; ella me los regalo para comprender
que no hay tristeza eterna, ni llanto enmudecido por la pena si se trata de estar a su lado.
¿Por que tanto padecer, si de avanzar se trata?
Porque es una lección, una experiencia de la vida, pues todo pasa.
No hay relojes, no hay tiempo que dicte una sentencia, mi cuerpo junto al suyo; ese es nuestro tiempo, el pequeño espacio, que es tan grande como el universo, es el hogar de mi alma.
Oh, Victoria, tu nombre que el latín te ha dado, mujer triunfadora, mujer que vence.
Te ha dado un numero siete, que te pertenece tanto como la alegría que mereces.
Es tu alma, la mas bella que he conocido, tu esencia que corrompe todo mal, es nuestro amor el que no entiende de fronteras, ni de ciencia, ni divinidad, solo entiende de nuestra cercanía.
De mi alma fundida con la tuya. Juntos somos invencibles.
el significado de vivir.
Pero mas tarde, yo la vi, como un ángel con ojos café, y supe que mis átomos pertenecían a los suyos...
Porque mucho antes, fuimos una estrella en el gran cielo.
Creo en el amor, porque ella, me lo ha mostrado dulcemente.
Yo respiro el aire que existe de verdad, las flores y la primavera; ella me los regalo para comprender
que no hay tristeza eterna, ni llanto enmudecido por la pena si se trata de estar a su lado.
¿Por que tanto padecer, si de avanzar se trata?
Porque es una lección, una experiencia de la vida, pues todo pasa.
No hay relojes, no hay tiempo que dicte una sentencia, mi cuerpo junto al suyo; ese es nuestro tiempo, el pequeño espacio, que es tan grande como el universo, es el hogar de mi alma.
Oh, Victoria, tu nombre que el latín te ha dado, mujer triunfadora, mujer que vence.
Te ha dado un numero siete, que te pertenece tanto como la alegría que mereces.
Es tu alma, la mas bella que he conocido, tu esencia que corrompe todo mal, es nuestro amor el que no entiende de fronteras, ni de ciencia, ni divinidad, solo entiende de nuestra cercanía.
De mi alma fundida con la tuya. Juntos somos invencibles.