Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Vida especial
El enanito era gracioso,
hacía reír con su mueca de adorno
a los niños pequeños y hermosos.
El enanito bailaba tras la máscara y foso,
por el día soñaba,
por la noche volaba...
El enanito era actor de películas porno.
Prométeme que me harás saber,
si es verdad que la verdad,
la que se viste, la que se va,
aun invisible se puede ver.
Es fácil lo que te pido,
y es dilema al divino hacer;
no queda otra, valer no merma,
si no contestas, será la fe.
Quizá tú puedas con indirecta
decirme algo que yo recuerde;
algún indicio, alguna alerta,
algunos dóndes que sean la puerta
del paraíso que no se muerde;
y entre los montes alguna hierba
donde las aguas nunca se mueren
porque morirse espacio es.
El enanito era gracioso,
hacía reír con su mueca de adorno
a los niños pequeños y hermosos.
El enanito bailaba tras la máscara y foso,
por el día soñaba,
por la noche volaba...
El enanito era actor de películas porno.
Prométeme que me harás saber,
si es verdad que la verdad,
la que se viste, la que se va,
aun invisible se puede ver.
Es fácil lo que te pido,
y es dilema al divino hacer;
no queda otra, valer no merma,
si no contestas, será la fe.
Quizá tú puedas con indirecta
decirme algo que yo recuerde;
algún indicio, alguna alerta,
algunos dóndes que sean la puerta
del paraíso que no se muerde;
y entre los montes alguna hierba
donde las aguas nunca se mueren
porque morirse espacio es.