Aguanta vida mía, que en camino yo ya voy,
Compadezco tu ternura y a tu noble corazón,
Disculpa mi inocencia y a mi lúgubre temor,
No tuve yo conciencia de la presencia de tu amor.
No conozco yo de lágrimas, ni de penas de amor,
Me llene de suspicacias cuando me ofrecías redención,
No conozco de alegrías ni del gozo de tu esplendor,
Me llene agonía y de profunda decepción.
Blanca paloma siempre fuiste vida mía,
Sin causas maliciosas querías entrar a mi vida,
No fui yo quien no actuó por estupor,
No fui yo quien causó el desamor.
Ahora lamento el hielo de la distancia,
Que es una mirada a la cara al lado de las miradas del alma,
Soy yo quien busco ahora de tu gracia,
Soy un va y viene por consecuencia de tu causa.
No se lo que sientes, no se lo que tramas,
No se lo que buscas, no se a quien amas,
Quizás he perdido la oportunidad de tus caricias,
Quizás he perdido mi felicidad y tu sonrisa.
Sal de los nubarrones del destino vida mía,
Alumbra mis esperanzas con la utopía de tu sonrisa,
Despójame de la coraza que aparta nuestras vidas,
Se alma nueva mía, alegría nunca extinta.