Alizefth
Poeta recién llegado
Noche tan tranquila alrededor, guardia tranquila,
era una noche común con aires de misterios,
nos dieron un reporte de un probable aborto,
yo había imaginado una escena muy trágica
nos dijeron que el bebé había nacido muerto
la verdad sería otra, estaban equivocados
Acudimos al lugar de inmediato, obscuridad
interrumpida por luces rojas y sirena,
señalamientos habituales de ambulancias,
aviso de que la ayuda se encuentra tan cerca,
ser paramédico durante está actualidad
implica ver historias donde las asistencias
que otorgamos, nos permite ver la realidad
del mundo, un ejemplo es la siguiente experiencia
que he empezado a contar, acababa de llover
entramos a la casa, donde la adolescencia
de la joven que vimos, era protagonista,
la mujer que nos atendió trato de atender,
dentro sus posibilidades ante importante
evento, como lo es un parto, nadie se había
dado cuenta, decía, llegó ayer del pueblo,
la vecina fue quién le sacó la placenta,
y le corto el cordón con un cuchillo, atenuante
era la idea de que la señora nos habló,
para atender a esa chica de sólo catorce
años, su bebé lucía con tal fortaleza
que impresionaba, a pesar de las condiciones
tan precarias en las que había llegado a este
mundo, la mamá se encontraba con dolores
necesitábamos trasladarla, esa belleza
de bebé fue puesta a mi resguardo me encargue
de revisarla, para saber si se encontraba
bien de salud, la mamá acostada en el piso
sobre un colchón viejo, fue pasada a la camilla
para poder subirla a la unidad, la abrigué
y me dispuse a cargar a esa criatura, avisó
que tenía hambre, lo decían sus tiernos gestos,
en mi mente, sentía preocupación por ella,
por el tipo de vida que le aguarda al ser hija
de una mamá soltera, tan joven, pobre e inexperta,
era pequeñita, serena, inocente de culpa,
le dí mi bendición con estos pensamientos
en mí mente, al llegar al hospital las atendieron
a las dos, la bebé no tenía complicaciones
sin embargo su mamita estaba, aún sangrando
el diagnostico, desgarro de segundo grado,
pues había traído al mundo en abatibles
circunstancias, una nueva vida, abogaron
tal vez, por ella los angeles que acompañaban
a su bebé, en su nacimiento, de no haber ido,
tal vez se hubiera complicado su situación,
todo esto creo en mí una mezcla de alegría
y pesar, al reflexionar acerca de, la vida
me ha dado una vez más una enseñanza inolvidable.
era una noche común con aires de misterios,
nos dieron un reporte de un probable aborto,
yo había imaginado una escena muy trágica
nos dijeron que el bebé había nacido muerto
la verdad sería otra, estaban equivocados
Acudimos al lugar de inmediato, obscuridad
interrumpida por luces rojas y sirena,
señalamientos habituales de ambulancias,
aviso de que la ayuda se encuentra tan cerca,
ser paramédico durante está actualidad
implica ver historias donde las asistencias
que otorgamos, nos permite ver la realidad
del mundo, un ejemplo es la siguiente experiencia
que he empezado a contar, acababa de llover
entramos a la casa, donde la adolescencia
de la joven que vimos, era protagonista,
la mujer que nos atendió trato de atender,
dentro sus posibilidades ante importante
evento, como lo es un parto, nadie se había
dado cuenta, decía, llegó ayer del pueblo,
la vecina fue quién le sacó la placenta,
y le corto el cordón con un cuchillo, atenuante
era la idea de que la señora nos habló,
para atender a esa chica de sólo catorce
años, su bebé lucía con tal fortaleza
que impresionaba, a pesar de las condiciones
tan precarias en las que había llegado a este
mundo, la mamá se encontraba con dolores
necesitábamos trasladarla, esa belleza
de bebé fue puesta a mi resguardo me encargue
de revisarla, para saber si se encontraba
bien de salud, la mamá acostada en el piso
sobre un colchón viejo, fue pasada a la camilla
para poder subirla a la unidad, la abrigué
y me dispuse a cargar a esa criatura, avisó
que tenía hambre, lo decían sus tiernos gestos,
en mi mente, sentía preocupación por ella,
por el tipo de vida que le aguarda al ser hija
de una mamá soltera, tan joven, pobre e inexperta,
era pequeñita, serena, inocente de culpa,
le dí mi bendición con estos pensamientos
en mí mente, al llegar al hospital las atendieron
a las dos, la bebé no tenía complicaciones
sin embargo su mamita estaba, aún sangrando
el diagnostico, desgarro de segundo grado,
pues había traído al mundo en abatibles
circunstancias, una nueva vida, abogaron
tal vez, por ella los angeles que acompañaban
a su bebé, en su nacimiento, de no haber ido,
tal vez se hubiera complicado su situación,
todo esto creo en mí una mezcla de alegría
y pesar, al reflexionar acerca de, la vida
me ha dado una vez más una enseñanza inolvidable.
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