sara0305
Poeta fiel al portal
El perro vagabundo amaneció muerto
empapado de las lágrimas del cielo.
En su cuerpo lacerado latían las heridas
todas del amor que sintió hacia ellos.
Nadie las curó, sin pena lo habían echado
a las yemas manchadas del mundo ciego,
el can buscó refugio en ojos compasivos
mas ellos le devolvían miradas de miedo.
De a poco moría de sed y de hambre
sus entrañas le clamaban algo de sustento
el perro se aferró al recuerdo de bondad
de aquellos años de carne, sopa y hueso
a cambió él les dio su rabo ondulante
su lengua palpitante y su cariño eterno.
El perro lloraba sin entender todo el odio
escondido en las promesas de su dueño;
creyó era odio, no sabía de la indiferencia
del hastío por amar y del placer por lastimar
a quien amamos y deseamos ver sufriendo.
Pobre perro, fue atropellado en un cruce
a pocos pasos de regresar a su casa añorada
no recordó a su amo deshaciéndose de él
lejos en una esquina como a cien cuadras.
El perro quiso moverse, caminar hasta llegar
pero le venció la muerte siempre omnipotente.
Sara Montaño
Derechos Reservados
empapado de las lágrimas del cielo.
En su cuerpo lacerado latían las heridas
todas del amor que sintió hacia ellos.
Nadie las curó, sin pena lo habían echado
a las yemas manchadas del mundo ciego,
el can buscó refugio en ojos compasivos
mas ellos le devolvían miradas de miedo.
De a poco moría de sed y de hambre
sus entrañas le clamaban algo de sustento
el perro se aferró al recuerdo de bondad
de aquellos años de carne, sopa y hueso
a cambió él les dio su rabo ondulante
su lengua palpitante y su cariño eterno.
El perro lloraba sin entender todo el odio
escondido en las promesas de su dueño;
creyó era odio, no sabía de la indiferencia
del hastío por amar y del placer por lastimar
a quien amamos y deseamos ver sufriendo.
Pobre perro, fue atropellado en un cruce
a pocos pasos de regresar a su casa añorada
no recordó a su amo deshaciéndose de él
lejos en una esquina como a cien cuadras.
El perro quiso moverse, caminar hasta llegar
pero le venció la muerte siempre omnipotente.
Sara Montaño
Derechos Reservados