VICSAM
Poeta recién llegado
Con los pies descalzos y cansados,
y la historia ofrendada en sus manos,
emergen por encanto las acciones,
unas buenas y otras malas, que
aún viven en las huellas polvorientas,
que regenta la indeleble presencia.
Es vida, historia, y alma mundana,
fue por estancias de rosas y fragancias,
esclavo del amor de esa estampa,
con piel y sabores de manzana y naranja,
cantando indulgencias por vivencias,
para blanquear la terrenal existencia.
Las señales testimoniales del camino,
espejos cristalinos de actos y destinos,
huellas vivas que cantan a los vientos,
soplando los llantos del silencio, de
corazones aun abiertos que manan
tristezas, alegrías y lamentos.
La vida es amanecer, día y atardecer.
Si bien los designios del albedrío,
han decidido que la dimensión humana
es inicio, desarrollo y fin, siempre podrás
viajar con los vientos, subir montañas,
ser feliz e ir por metas hasta el firmamento.
Tantos inviernos, veranos y primaveras,
han hecho estragos la piel serena, y
la ansiedad de lo que vendrá, quita el aliento,
y el esfuerzo priva el razonamiento,
es el destino, nunca cuentas y penitencias,
es cumplir la razón de la existencia.
En el ocaso surge un presentimiento,
que emerge tranquilo y espontáneo,
de lo más profundo del ser, es el
llamado a descansar que al final
el caminante sumisamente lo acepta.
y la historia ofrendada en sus manos,
emergen por encanto las acciones,
unas buenas y otras malas, que
aún viven en las huellas polvorientas,
que regenta la indeleble presencia.
Es vida, historia, y alma mundana,
fue por estancias de rosas y fragancias,
esclavo del amor de esa estampa,
con piel y sabores de manzana y naranja,
cantando indulgencias por vivencias,
para blanquear la terrenal existencia.
Las señales testimoniales del camino,
espejos cristalinos de actos y destinos,
huellas vivas que cantan a los vientos,
soplando los llantos del silencio, de
corazones aun abiertos que manan
tristezas, alegrías y lamentos.
La vida es amanecer, día y atardecer.
Si bien los designios del albedrío,
han decidido que la dimensión humana
es inicio, desarrollo y fin, siempre podrás
viajar con los vientos, subir montañas,
ser feliz e ir por metas hasta el firmamento.
Tantos inviernos, veranos y primaveras,
han hecho estragos la piel serena, y
la ansiedad de lo que vendrá, quita el aliento,
y el esfuerzo priva el razonamiento,
es el destino, nunca cuentas y penitencias,
es cumplir la razón de la existencia.
En el ocaso surge un presentimiento,
que emerge tranquilo y espontáneo,
de lo más profundo del ser, es el
llamado a descansar que al final
el caminante sumisamente lo acepta.