sadcuore
Poeta recién llegado
Como aferrarme al suspiro a de la vida,
Alma inquieta que ante mis manos se mece,
Aparece sin más y sin más se desvanece,
Dejando la huella de una lágrima que se expira.
Tan frágil, tan fuerte, tan viva,
La llama de un aliento que apenas se advierte,
Pasa tan rápido que apenas desprende,
Una razón que en el tiempo persista.
Mas no hay nada que se mantenga a la esquiva,
Llamada que marca a cada cual la muerte,
Encaminados a un fin sin más deleite,
Que abstraernos en cada segundo que nos brinda.
Desaparecer como el aire algún día,
Que el cielo recoja cada ceniza que el cuerpo esparce,
Y aquello que voló sobre nuestros hombros sin posarse,
Caiga a los pies de un recuerdo que sobreviva.
Alma inquieta que ante mis manos se mece,
Aparece sin más y sin más se desvanece,
Dejando la huella de una lágrima que se expira.
Tan frágil, tan fuerte, tan viva,
La llama de un aliento que apenas se advierte,
Pasa tan rápido que apenas desprende,
Una razón que en el tiempo persista.
Mas no hay nada que se mantenga a la esquiva,
Llamada que marca a cada cual la muerte,
Encaminados a un fin sin más deleite,
Que abstraernos en cada segundo que nos brinda.
Desaparecer como el aire algún día,
Que el cielo recoja cada ceniza que el cuerpo esparce,
Y aquello que voló sobre nuestros hombros sin posarse,
Caiga a los pies de un recuerdo que sobreviva.