Danel
Un cubano más
Cruzamos líneas prohibidas
que el cuerpo caliente deseaba
en cada fría mañana
por los montes de Los Molinos.
Costaba no escuchar al río
venir de oriente a occidente,
calmando el fuego en tu vientre
de la bendición que se avecina.
Fueron días de alegrías
y algunas noches de tormento,
se abrió el cielo con tus llantos
el día de dar la vida.
A esa criatura intranquila,
que Dios un día nos mandó,
quien con su llanto calmó
nuestras más profundas inquietudes.
Estuve en ese sillón,
hasta los últimos días,
bebiendo la sangre divina
y comiendo la carne del Señor;
el cual un día me brindó
la fortuna de conocerte,
a mi lado tenerte
y sufrir al perderte.
que el cuerpo caliente deseaba
en cada fría mañana
por los montes de Los Molinos.
Costaba no escuchar al río
venir de oriente a occidente,
calmando el fuego en tu vientre
de la bendición que se avecina.
Fueron días de alegrías
y algunas noches de tormento,
se abrió el cielo con tus llantos
el día de dar la vida.
A esa criatura intranquila,
que Dios un día nos mandó,
quien con su llanto calmó
nuestras más profundas inquietudes.
Estuve en ese sillón,
hasta los últimos días,
bebiendo la sangre divina
y comiendo la carne del Señor;
el cual un día me brindó
la fortuna de conocerte,
a mi lado tenerte
y sufrir al perderte.