Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la grieta de sus ojos surgieron dos libélulas, parecían querer beberse las gotas que relucían
en la piel.
No podía señalar la razón por la cual las lágrimas surgían, ni tampoco el por qué de que aquella
calidez le confortará tan inusualmente ese frío abismal que sentía.
Había llorado otras veces, pero la cuenca de sus ojos resistió hasta la última lágrima.
De pronto un haz de luz inundó una de las grietas en su ojo izquierdo y un anhelo en forma de pregunta atravesó
su corazón -cuando haya pasado el tiempo, ¿pensaré que fueron, instantes felices?-
en la piel.
No podía señalar la razón por la cual las lágrimas surgían, ni tampoco el por qué de que aquella
calidez le confortará tan inusualmente ese frío abismal que sentía.
Había llorado otras veces, pero la cuenca de sus ojos resistió hasta la última lágrima.
De pronto un haz de luz inundó una de las grietas en su ojo izquierdo y un anhelo en forma de pregunta atravesó
su corazón -cuando haya pasado el tiempo, ¿pensaré que fueron, instantes felices?-
Escribió entonces una nota
-Todo estará bien-
-Todo estará bien-
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