uranodania
Poeta recién llegado

Sentada al borde del candelabro, iluminando suavemente tus muñecas, besando tiernamente la punta de tus dedos,
viendo cómo los espejos tientan las cicatrices olvidadas; te lloro un desierto embalsamado.
Bellos pajarillos con estrepitosos embrujos momificados
ensordecen mi palpitar y nublan la razón.
La esperma se resbala por mis piernas acorazando mis deseos y temores.
Leve brisa plutoniana mueve incontables ofidios rebeldes y castaños, algunos seniles ya.
En el rincón más alejado, un vals es bailado por las sombras de tus tormentos junto a mis mentiras piadosas.
Las letras rompen la pira del deseo y explayan mis sentimientos, exagerándolos, los hacen ilusamente públicos
y en vano afán de superación.
Ya se disipa la lumbre, se chorrea la esperma se seca y quedo libre de nuevo. Junto a mi pluma inseparable,el papel y mi tintero, te escribo.
¡Oh, bella noche! A ti, mi amado.