VIEJO INFAME
Diez años después,
mis manos calludas rompió el sobre mohoso
de tu última carta que mandó con el jardinero,
amarillo papel que por mucho tiempo durmió el sueño de los muertos
en el viejo baúl de madera,
y que no me atreví a leer
por temor a conocer tus posiciones machistas escritas en
mentirosas palabras. ..
Ahora comprendo que con engaño me quiso perverso viejo.
Luecamon