erosthanatos
Poeta recién llegado
La espada esta ya oxidada,
la armadura,
en el camino olvidada.
El yelmo en dos partido,
el caballo,
vaga errante y perdido.
Los ojos vacíos y faltos de vida,
el brazo,
antaño fuerte y lleno de valentía,
se desgaja como el amo,
sin tristeza ni alegría.
El viento azota de forma salvaje
sus cabellos,
la humareda se torna en oleaje,
y arrasando con el último de ellos
llega la muerte a cobrar su peaje.
Frente a ella se levanta,
no habra sombra que le ampare,
ni fuerza capaz de salvarle,
sopla el viento, canta,
viene a buscarle, pero ya es tarde.
Un resquicio de voluntad se mantiene,
aún desafiante, lanza un rugido a la aurora.
Viejo y triste caballero: "Vista al frente,
no me ha llegado aun la hora,
intenta detenerme."
la armadura,
en el camino olvidada.
El yelmo en dos partido,
el caballo,
vaga errante y perdido.
Los ojos vacíos y faltos de vida,
el brazo,
antaño fuerte y lleno de valentía,
se desgaja como el amo,
sin tristeza ni alegría.
El viento azota de forma salvaje
sus cabellos,
la humareda se torna en oleaje,
y arrasando con el último de ellos
llega la muerte a cobrar su peaje.
Frente a ella se levanta,
no habra sombra que le ampare,
ni fuerza capaz de salvarle,
sopla el viento, canta,
viene a buscarle, pero ya es tarde.
Un resquicio de voluntad se mantiene,
aún desafiante, lanza un rugido a la aurora.
Viejo y triste caballero: "Vista al frente,
no me ha llegado aun la hora,
intenta detenerme."