Ha perdido la belleza, el viejo,
en vano se mira en su reflejo,
lo han dejado sus rasgos gallardos
antaño orgullo y ostentación.
Ha mutado en un porte indigno,
infiel testigo de su otrora pasar.
Ahora camina incierto, con pesar,
entre recuerdos, consuelo divino.
"Si el destino me ofreciera,
por fútil que parezca,
una última quimera".
Aprieta el puño, su corazón se acelera,
resuenan aquellas palabras del sátiro,
que estremecen a cualquiera:
"Como hombre has nacido,
desear no serlo no puedes,
lo mejor que ha de tocarte,
es que rauda te alcance, la muerte".
en vano se mira en su reflejo,
lo han dejado sus rasgos gallardos
antaño orgullo y ostentación.
Ha mutado en un porte indigno,
infiel testigo de su otrora pasar.
Ahora camina incierto, con pesar,
entre recuerdos, consuelo divino.
"Si el destino me ofreciera,
por fútil que parezca,
una última quimera".
Aprieta el puño, su corazón se acelera,
resuenan aquellas palabras del sátiro,
que estremecen a cualquiera:
"Como hombre has nacido,
desear no serlo no puedes,
lo mejor que ha de tocarte,
es que rauda te alcance, la muerte".
Última edición: