Viéndote partir.

luna isabella

Poeta recién llegado
Veo distante, desgranarse tu rostro en el polvo
Se emancipa tu voz, gota a gota despojando el aliento,
trémulos tus ojos angustiados, evaden el candor de los mios
opacan las horas que detonan a la velocidad de la luz.
¡Duele sentir que te marchas!
Duele ese abrazo que gime agonizando en el tiempo,
desmembrándome el cerebro lentamente.

Palidece en tu morada el esplendor de la luna,
que merma fugitiva en tu cama
erosionando las penas, menguando tus canas,
intentando acalorar tus entumecidas manos.

Me acerco y ausentas.
Duele el aliento que no alcanza a palparte,
que no alcanza a desembocar en tus pulmones.

Me debilita esa lozanía desgastada por el peso
de los años, se me arruga el alma como tu piel ensurcada.

Me aferro a ese cuerpo vacío, estéril
que yace en escombro con un hilo de aire
que sostiene los minutos prestados.

¡Duele aceptar que el navío en que te embarcas ...no tiene retorno!
Se que mañana tu ausencia despertará atrincherada
en las cordilleras baldías de mi, ser

Soy estatua de piedra, tiesa e inerte
asolapada en los recuerdos, viendo
como te acaricia la muerte.
 
Última edición:
Profundo y genial poema amiga Luna Isabella
pleno de fuerza y con unas imágenes
que al leer los versos se quedan prendidos
en la memoria. Gracias por este regalo.
Seguir recordando a quien se quiere incluso cuando
el cuerpo ya es de la tierra. Un abrazo.
Te dejo reputación.
 
Creo que es un poema diferentemente, extravagantemente maravilloso, solidario con el miedo, con el inmenso temor que compartimos todos nosotros dentro, un atisbo a la lejanía, un hermanamiento con el enemigo de la vida, un estrecharse, un duelo sobre la mesa con los codos desnudados y rotos por el esfuerzo del pulso tendido del que ya se ha regresado, sin conocer el sino, el desenlace. Pero obviando que se teme, como mínimo, el desastre. Es la noche aciaga la última consejera, en que se turbian los pensamientos por "las cordilleras baldías de tu ser", inmensa, imposible metáfora. La poesía es un alazán nutrido que galopa los valles y las hondonadas, libera las lomas de sus distancias, atrapa los regatos con su sed, la poesía planta cara al miedo y al jinete pálido que viene a tu encuentro. Es el arma deicida, que suprime los dioses que narran tu canción de muerte, es el sustituto del aliento que no llega a tus pulmones embravecidos por la histeria del tiempo que va restando y restando del cuenco de los regalos, de los segundos y los minutos entregados para ser disfrute de tu estatua. No en piedra, en imposibles letras que te hacen maga y hechicera, como ya he dicho y repito, una poetisa de talante propio, impiadosa contigo misma, acérrima con el regalo divino, dichosa con tu arma poética blandida en la mano que te maneja. Versos como cabellos muertos y esparcidos para alfombra del silencio, por donde ir abandonando la morada de la vida.
Mi abrazo, me alegro de haber llegado hasta aquí y haber entrado, comprobado que los días transcurridos restaron veracidad a tu elocuente y significativa explosión poética.
Un beso muy fuerte, y mi abrazo por siempre
 
Me gusta la fuerza que le imprimes a este poema con este conjunto de metáforas que se quedan merodeando en el pensamiento y que dan una idea de lo que el poema regala.
Pero lo bello de la poesía además de entenderla es sentir, sentir y sentir.
Me gustó mucho leerte Luna isabella.
Saludos.
 
Es un poema excelente, me gustó mucho. Una obra plantada en esa distancia que se expresa con imágenes de notable sensibilidad para anunciar su origen de dolor, su lado lastimoso que se abre ante el desconsuelo. Me gusta el caudal lírico que acompaña el verbo, su expresión siempre acertada. Felicitaciones Luna Isabella.
 

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