Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
VIENES A MÍ, TE ACERCAS
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Vienes a mí, te acercas
y mi pecho es un candil
te aproximas con tu sangre
que hace hervir a mi sangre
todo enero
todo marzo
todo abril
Vienes a mí, te acercas
perforando así mis horas
para penetrar tu aire
por los portillos que abrieron
tu silencioso buril
Y mis ansias se desbordan
pues aproximas tu cuerpo
que me atrapa en su cepo
aprisiona mi albedrío
con tus ojos
de hojas verdes
que me abordan
Y me invaden, me someten
tus antojos se desbordan
me convierten en guiñapo
y se ríen a destajo
la comparsa de los perros
por tu mano
en mi mano.
Vienes a mí, te acercas
con ese, tu rostro profano
tan lejos de la piedad
que agrede toda mi calma
que mata mi tranquilidad
con esa sonrisa tan fiera
fiereza de brisa y sangre
que convierte mi intención
en pensamientos malsanos
aún más con tu voz de violines
y tu modo que hace ruines
a los cisnes y flamencos
y a la seda del gusano
Y a la luna
que es la rueca
que hilvana el sentimiento
del amor a paso lento
Y del odio más violento
e inhumano
cuando el amor que ha engendrado
esa luna en mil momentos
es traicionado vilmente
con un beso
a otro cuerpo
a otro pecho y otra mano
Vienes a mí en tu verdor
como monte aromático
donde exhalan el olor
la ruda, la menta el eneldo
con aires claros del cielo
y animales
del Señor
Vienes a mí en tu verdor
y traes contigo así
tu visceral existencia
más prístina que la paciencia
de una madre con sus hijos
más allá
de toda ciencia
Vienes a mí en tu verdor
perfumando tu perfume
hermoseando tu hermosura
el lugar en derredor
donde caminas o vuelas
con tus miles de texturas
de los óleos de las maderas
y me envuelve
tu primor
Eres mañana fresca
íntegra y franca nube
Tu claridad me sube
como el vino de una copa
que ennubila esta estopa
que arde por tu ardor
Tu naturaleza me arropa
y tu fuego
es mi calor
en mis venas e incinera
mi voluntad...¡hechicera¡
que ahora es tuya entera
¡oh que tremenda tragedia¡
…ya hacerla mía
no pude
¡maldición!
Con tu verdor de pradera
soy estropajo en tus manos
soy de tu viento una nube
que no sabe estarse quieta
Se ríen de mí los ángeles
también la luna indiscreta
por éste amor que te tengo
y que tus manos día a día
en éste, tu paraíso
construye
establece y concreta.
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Vienes a mí, te acercas
y mi pecho es un candil
te aproximas con tu sangre
que hace hervir a mi sangre
todo enero
todo marzo
todo abril
Vienes a mí, te acercas
perforando así mis horas
para penetrar tu aire
por los portillos que abrieron
tu silencioso buril
Y mis ansias se desbordan
pues aproximas tu cuerpo
que me atrapa en su cepo
aprisiona mi albedrío
con tus ojos
de hojas verdes
que me abordan
Y me invaden, me someten
tus antojos se desbordan
me convierten en guiñapo
y se ríen a destajo
la comparsa de los perros
por tu mano
en mi mano.
Vienes a mí, te acercas
con ese, tu rostro profano
tan lejos de la piedad
que agrede toda mi calma
que mata mi tranquilidad
con esa sonrisa tan fiera
fiereza de brisa y sangre
que convierte mi intención
en pensamientos malsanos
aún más con tu voz de violines
y tu modo que hace ruines
a los cisnes y flamencos
y a la seda del gusano
Y a la luna
que es la rueca
que hilvana el sentimiento
del amor a paso lento
Y del odio más violento
e inhumano
cuando el amor que ha engendrado
esa luna en mil momentos
es traicionado vilmente
con un beso
a otro cuerpo
a otro pecho y otra mano
Vienes a mí en tu verdor
como monte aromático
donde exhalan el olor
la ruda, la menta el eneldo
con aires claros del cielo
y animales
del Señor
Vienes a mí en tu verdor
y traes contigo así
tu visceral existencia
más prístina que la paciencia
de una madre con sus hijos
más allá
de toda ciencia
Vienes a mí en tu verdor
perfumando tu perfume
hermoseando tu hermosura
el lugar en derredor
donde caminas o vuelas
con tus miles de texturas
de los óleos de las maderas
y me envuelve
tu primor
Eres mañana fresca
íntegra y franca nube
Tu claridad me sube
como el vino de una copa
que ennubila esta estopa
que arde por tu ardor
Tu naturaleza me arropa
y tu fuego
es mi calor
en mis venas e incinera
mi voluntad...¡hechicera¡
que ahora es tuya entera
¡oh que tremenda tragedia¡
…ya hacerla mía
no pude
¡maldición!
Con tu verdor de pradera
soy estropajo en tus manos
soy de tu viento una nube
que no sabe estarse quieta
Se ríen de mí los ángeles
también la luna indiscreta
por éste amor que te tengo
y que tus manos día a día
en éste, tu paraíso
construye
establece y concreta.
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