Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
VIENES A MÍ
Durante las horas del día,
vienes a mí,
como la melodía que acaricia mis sentidos,
como el susurro del viento,
que trae tu nombre en su canto.
Todo puedo oír,
cuando pasa el viento susurrando,
me dice; que estas ahí, tan cerca de mí
y la vez tan lejos de aquí.
Cada hora que pasa vienes a mí,
como un canto de esperanza,
como el aliento que me falta,
cuando las horas se van apagando,
cuando el día llega a su fin
y llega la hora de dormir.
Temo cerrar los ojos y no vengas a mí,
ya no estoy en mis dominios,
los sueños no tienen dueño.
Cuando mis ojos cierre,
anhelare encontrarte ahí,
como lo haces en las horas del día, que vienes a mí,
como la melodía que acaricia mis sentidos.
Eres el susurro del viento,
que trae tu nombre en su canto.
Y vienes a mí y vienes a mí
como un canto de esperanza,
que sólo yo puedo oír
y vienes a mí vienes a mí
Durante las horas del día,
vienes a mí,
como la melodía que acaricia mis sentidos,
como el susurro del viento,
que trae tu nombre en su canto.
Todo puedo oír,
cuando pasa el viento susurrando,
me dice; que estas ahí, tan cerca de mí
y la vez tan lejos de aquí.
Cada hora que pasa vienes a mí,
como un canto de esperanza,
como el aliento que me falta,
cuando las horas se van apagando,
cuando el día llega a su fin
y llega la hora de dormir.
Temo cerrar los ojos y no vengas a mí,
ya no estoy en mis dominios,
los sueños no tienen dueño.
Cuando mis ojos cierre,
anhelare encontrarte ahí,
como lo haces en las horas del día, que vienes a mí,
como la melodía que acaricia mis sentidos.
Eres el susurro del viento,
que trae tu nombre en su canto.
Y vienes a mí y vienes a mí
como un canto de esperanza,
que sólo yo puedo oír
y vienes a mí vienes a mí