acontista1967
Poeta recién llegado
VIENES DE LEJOS
Vienes de lejos, te presiento,
vienes de lejos muchacha tibia,
oigo una estrella en ti.
Me acechas con pasos que tardan siglos de silencio,
mas de repente das un estruendoso salto milenario
y te vuelves mi cencerro,
mi colina en crepúsculo,
mi simple gato enrollado en el sofá.
Sabes muchacha, cuánto cuesta mirarte
desde esta distancia de cristal
que no puedo romper porque me hiero;
cuesta mucho candor, mucho triste candor. . .
algo así como estarse un domingo en el portal
contemplando un perro echado que dormita al sol de la mañana.
Sé que esto suena a jerga de casa grande y vieja,
pero cómo explicarte que lo que nos sorprende no es lo nuevo,
sino la encarnación de aquello a lo que desde siempre
le hemos reservado un lugar en nuestra alma;
cómo decirte muchacha; muchacha, cómo contarte que te llevo tan en mí.
Vienes de lejos, te presiento,
vienes de lejos muchacha tibia,
oigo una estrella en ti.
Me acechas con pasos que tardan siglos de silencio,
mas de repente das un estruendoso salto milenario
y te vuelves mi cencerro,
mi colina en crepúsculo,
mi simple gato enrollado en el sofá.
Sabes muchacha, cuánto cuesta mirarte
desde esta distancia de cristal
que no puedo romper porque me hiero;
cuesta mucho candor, mucho triste candor. . .
algo así como estarse un domingo en el portal
contemplando un perro echado que dormita al sol de la mañana.
Sé que esto suena a jerga de casa grande y vieja,
pero cómo explicarte que lo que nos sorprende no es lo nuevo,
sino la encarnación de aquello a lo que desde siempre
le hemos reservado un lugar en nuestra alma;
cómo decirte muchacha; muchacha, cómo contarte que te llevo tan en mí.