Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alguien silbó en el horizonte,
es el silbo de mis vientos.
Burbuja incompresible,
de acelerado movimiento,
mi cósmica catedral,
del viento.
Piel infinita de polvo,
en mi epidermis lo siento.
Sabía ráfaga legendaria,
arrancas de gajo,
la indiferencia del amortiguado
pensamiento.
Estremeciéndose el cielo,
vibración eléctrica,
de dos cuerpos enamorados,
terminando abrazados,
en el templo de los vientos.
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