Edouard Elrich
Poeta recién llegado
Viento Tribal
Paso a paso sintiendo la tierra húmeda
El espíritu se acerca al ápice se la colina
Los sonidos de la noche le acompañan
Cuando un alto aullido resuena hasta la lejanía.
El viento corre de repente
Ser arremolina alrededor
Mientras el espíritu toma forma,
Forma de lobo.
Con una rodilla al piso, nuestro lobo abre los ojos
Azules, vivos y profundos como el agua del mar
Brillantes y llamativos cual tintineante estrella
El viento fluye por cada recoveco
Entre el terso y desarreglado pelaje
De blanco y brillante color
Con líneas azules tribales y estivales.
Lo más importante y mas cadencioso
Se deja escuchar cuando el aullido cesa
Inflamando el pecho con un tenue rojo
Mientras palpita rítmicamente
El viento frio se topa con el rítmico sonido
Se calienta, se expande, empieza a vivir
Se arremolina de nuevo levantando las hojas
Que del otoño anuncian presencia.
Sin embargo esos profundos ojos azules
Están tristes y solitarios
La sonrisa se vuelve una especie de mueca
Mientras el recuerda donde debería estar.
Día a día, su sonrisa desaparece
A lo lejos, entre las montañas
Por el infinito océano, en una lejana villa
Se encuentra su amor.
Pero cuando parece que el viento desaparece.
Que todo se calmara y muerto quedara
Una imagen de luz se crea en su oscuridad
Le levanta y le da ánimos, la vida le regresa.
El respirar regresa y los murmullos suenan
Conforme se aclara esa imagen
El corazón late y la sangre hierve
Mientras él siente que la vida vuelve.
Cuando los copos de la primera nevada caen
El sigue de pie, mirando al horizonte, siempre expectante.
Los pulmones se inflaman cuando el mira a la luna
Y con un aullido interrumpe la noche, llamando a su amante.
El espíritu se acerca al ápice se la colina
Los sonidos de la noche le acompañan
Cuando un alto aullido resuena hasta la lejanía.
El viento corre de repente
Ser arremolina alrededor
Mientras el espíritu toma forma,
Forma de lobo.
Con una rodilla al piso, nuestro lobo abre los ojos
Azules, vivos y profundos como el agua del mar
Brillantes y llamativos cual tintineante estrella
El viento fluye por cada recoveco
Entre el terso y desarreglado pelaje
De blanco y brillante color
Con líneas azules tribales y estivales.
Lo más importante y mas cadencioso
Se deja escuchar cuando el aullido cesa
Inflamando el pecho con un tenue rojo
Mientras palpita rítmicamente
El viento frio se topa con el rítmico sonido
Se calienta, se expande, empieza a vivir
Se arremolina de nuevo levantando las hojas
Que del otoño anuncian presencia.
Sin embargo esos profundos ojos azules
Están tristes y solitarios
La sonrisa se vuelve una especie de mueca
Mientras el recuerda donde debería estar.
Día a día, su sonrisa desaparece
A lo lejos, entre las montañas
Por el infinito océano, en una lejana villa
Se encuentra su amor.
Pero cuando parece que el viento desaparece.
Que todo se calmara y muerto quedara
Una imagen de luz se crea en su oscuridad
Le levanta y le da ánimos, la vida le regresa.
El respirar regresa y los murmullos suenan
Conforme se aclara esa imagen
El corazón late y la sangre hierve
Mientras él siente que la vida vuelve.
Cuando los copos de la primera nevada caen
El sigue de pie, mirando al horizonte, siempre expectante.
Los pulmones se inflaman cuando el mira a la luna
Y con un aullido interrumpe la noche, llamando a su amante.