damianolivares
Poeta recién llegado
Dedicado, al hijo que el mundo
no llego a conocer;
para la mujer
que me confeso su maldición;
al ángel de las alas quebradas,
de un mundo, que no supo de su débil existir;
a la autentica dueña de su historia
y de las lágrimas amargas que no secan;
al hijo de la savia más hermosa,
al de las mejillas rojas,
al que limpio tu ser con dolor
y cruel ausencia.
Vientre que arropaba coloridas
mariposas, sediciosas que giraban
cercanas a sentimientos inquietos,
dulces, bellos y excitantes.
Vientre que se doblegaba
ante vibrantes caricias,
que cobijaba el rostro exhausto
del amante cuervo de la noche.
Vientre que se preparaba
para gestar felicidad;
con siete lunas que brillaban
de paciencia y suavidad.
Vientre que se llenó
de vació, pétalos grises,
frustraciones doradas
y culpas malditas.
Vientre que propuso
ser madre de lumbre hecha carne;
lo ha sido y lo es, aunque los pensamientos
se desorbiten, al pensar que es madre de la nada.
no llego a conocer;
para la mujer
que me confeso su maldición;
al ángel de las alas quebradas,
de un mundo, que no supo de su débil existir;
a la autentica dueña de su historia
y de las lágrimas amargas que no secan;
al hijo de la savia más hermosa,
al de las mejillas rojas,
al que limpio tu ser con dolor
y cruel ausencia.
Vientre que arropaba coloridas
mariposas, sediciosas que giraban
cercanas a sentimientos inquietos,
dulces, bellos y excitantes.
Vientre que se doblegaba
ante vibrantes caricias,
que cobijaba el rostro exhausto
del amante cuervo de la noche.
Vientre que se preparaba
para gestar felicidad;
con siete lunas que brillaban
de paciencia y suavidad.
Vientre que se llenó
de vació, pétalos grises,
frustraciones doradas
y culpas malditas.
Vientre que propuso
ser madre de lumbre hecha carne;
lo ha sido y lo es, aunque los pensamientos
se desorbiten, al pensar que es madre de la nada.
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