Andeco
Poeta recién llegado
Susurran, se multiplican y rompen las esquinas de esta noche;
la madera, pálida de luna, sostiene
sobre sus brazos y cruz, los frutos de mi insomne espera,
paciencia hereje.
Son tan cortos los días para la flor así como para el muerto;
cada grillo dura lo que un suspiro entre amantes,
lo que el sol en los ramajes
y las luces en las tardes
¿Qué tiene esta noche?
Muérdeme espejo, clava mil estrellas en mi desnudo pecho,
desagua Dios mis arterias,
viérteme en tus cloacas, ahí donde nadan las voces de semáforo,
los lamentos lunáticos de todos los que he matado.
No quiero dormir y
la noche me espera,
detrás de un par de horas saltará mi paciencia,
satúrate mujer de café,
se fiel a mi experiencia,
en el sueño que pronto nos llega no existe la inocencia
la madera, pálida de luna, sostiene
sobre sus brazos y cruz, los frutos de mi insomne espera,
paciencia hereje.
Son tan cortos los días para la flor así como para el muerto;
cada grillo dura lo que un suspiro entre amantes,
lo que el sol en los ramajes
y las luces en las tardes
¿Qué tiene esta noche?
Muérdeme espejo, clava mil estrellas en mi desnudo pecho,
desagua Dios mis arterias,
viérteme en tus cloacas, ahí donde nadan las voces de semáforo,
los lamentos lunáticos de todos los que he matado.
No quiero dormir y
la noche me espera,
detrás de un par de horas saltará mi paciencia,
satúrate mujer de café,
se fiel a mi experiencia,
en el sueño que pronto nos llega no existe la inocencia